Pulso Industrial

Historias

Lech Walesa; la historia del electricista que desafió al comunismo y se convirtió en presidente de Polonia

Lech Walesa dejó su huella impresa en la historia del siglo XX. Sus acciones como líder gremial en Polonia, dominada por el régimen comunista, contribuyeron a resquebrajar el dominio soviético que se extendía tras la Segunda Guerra Mundial en países de Europa Central y del Este. La organización “Solidaridad”, el primer sindicato libre en las naciones satélites de la Unión Soviética, no sólo permitió torcer el destino político de Polonia: además generó hacia fines de los ‘80 un efecto contagio en toda la región. Por su lucha, Walesa fue reconocido en 1983 con el premio Nobel de la Paz. Siete años después fue electo presidente de su país.

Nacido en septiembre de 1943 en Popowo, hijo de un carpintero, Walesa ingresó en 1967 como electricista en el Astillero Lenin, en Gdansk. Tres años después participó de una huelga que el régimen comunista consideró ilegal. Cuarenta y cinco trabajadores murieron en enfrentamientos con la policía y Walesa permaneció un año preso. Pero no se detuvo en su intento por organizar espacios para la representación de trabajadores, aun cuando el gobierno lo impedía. En 1978 impulsó el Sindicato Libre de Pomerania, que no contaba con reconocimiento legal. El 14 de agosto de 1980 cambiaría su vida definitivamente. En el inicio de otra huelga en el astillero de Gdansk ingresó ilegalmente al lugar a través de un muro y se puso al frente de la protesta. Un mes después, cuando el paro amenazaba con extenderse por todo el territorio polaco, el gobierno comunista reconoció al sindicato “Solidaridad”.

La Iglesia Católica se convirtió en un respaldo clave para la lucha que encabezaba Walesa, un católico ferviente. Como una muestra de ese apoyo, Juan Pablo II lo recibió en 1981. Ese mismo año el régimen polaco, temeroso de un ataque armado de la Unión Soviética, impuso la ley marcial en el territorio, suspendió al sindicato y volvió a encarcelar a Walesa.

Liberado tras once meses, en 1983 reingresó como electricista en el astillero y fue galardonado con el Nobel. “La memoria de mis compañeros de trabajo que luego perdieron la vida, el recuerdo amargo de la violencia y la desesperación se han convertido en una lección que nunca se olvidará”, aseguró tras ser distinguido.

En 1988 inició una nueva huelga para que repusieran la legalidad a su organización. La negociación permitió incluso moderar el cerrado cuadro político polaco: el comunismo llamó a elecciones parlamentarias “semi libres”. El país inició de esa manera el camino hacia una economía de libre mercado. Fue el primero en abandonar el tutelado soviético. El proceso de cambio fue acompañado por las reformas propuestas por Mijaíl Gorbachov, jefe de Estado de la URSS y otro actor clave en el proceso.

El 9 de diciembre de 1990 Walesa ganó las elecciones presidenciales en Polonia. Intentó la reelección y cayó derrotado en 1995. Anunció su alejamiento de la política, pero en 2000 intentó recuperar el poder. La derrota fue contundente: alcanzó el 1,01% de los votos.

Su figura sigue generando controversias en Polonia. Parte de la población lo venera y otra lo resiste. Incluso pesa sobre él una investigación del Instituto de la Memoria Nacional de aquel país en la que se lo señala como un agente secreto que, con el alias de “Bolek”, colaboró desde su rol sindical con la policía comunista. Walesa insiste en su inocencia: habla de una “conspiración” para desprestigiarlo. Y culpa al actual gobierno de su país de buscar “reescribir la historia para silenciarlo”.

Read 139 times Last modified on Friday, 22 September 2017 18:06
Share this article

About author

OPTV
Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…