Historias

Operación Overlord: 76 años de historia del Día D en las playas de Normandía

Normandía, Francia.- La Operación Overlord, una de las más complejas de la historia, fue planeada y llevada a cabo detalle a detalle como si de una operación quirúrgica se tratase. El objetivo: extirpar el cáncer alemán que se extendía imparable por Europa. Para ello, todo dependería de los primeros pasos, los cuales serían fundamentales para el éxito de toda la campaña.

Así, durante las primeras horas del 6 de junio de 1944, las fuerzas aéreas aliadas se lanzaron en paracaídas sobre varios puntos clave del norte de Francia. Poco más tarde las tropas terrestres desembarcarían en cinco playas -Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword- comenzando con el asalto por mar; al final del día, los Aliados habrían establecido un punto de apoyo a lo largo de la costa y pudieron comenzar con el avance hacia el interior de Francia.

La importancia de un nuevo frente en el norte

La derrota de Alemania fue reconocida como el principal objetivo de la Segunda Guerra Mundial por los aliados en diciembre de 1941. Abrir un segundo frente aliviaría la presión sobre la Unión Soviética en el este y la liberación de Francia debilitaría la posición de Alemania en Europa occidental.

Si la invasión tenía éxito, Alemania se vería mermado de sus recursos y privado del acceso a enclaves estratégicos fundamentales. Asegurar un puente de tropas y recursos en Normandía permitió a los aliados establecer una presencia viable en el norte de Europa por primera vez desde 1940.

Un plan para reconquistar Europa

Aunque la planificación de una invasión de Europa comenzó poco después de la evacuación de Dunkerque en 1940, los detallados preparativos para la Operación Overlord, no comenzarían hasta después de la Conferencia de Teherán, celebrada a finales de 1943 y en la que Iósif Stalin, Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt, establecieron los acuerdos para la cooperación entre la Unión Soviética, Gran Bretaña y Estados Unidos, frente a los países del Eje.

Conocidos como los tres grandes, por el poder de las naciones a las que representaban, los tres líderes se reunirían tan solo dos veces durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, no obstante, las decisiones tomadas aquellas reuniones, tendrían un resultado directo en el transcurso de la contienda.

Fue así que, bajo el mando del general estadounidense Dwight D. Eisenhower se formó, en diciembre de 1943, la comisión para planificar las operaciones navales, aéreas y terrestres de Normandía. Al mismo tiempo se desarrollarían campañas de señuelo para atraer la atención alemana y de sus fuerzas militares lejos del norte de Francia.

Para acumular recursos para la invasión, las fábricas británicas aumentaron la producción y en la primera mitad de 1944, aproximadamente 9 millones de toneladas de suministros y equipos cruzaron el Atlántico desde Norteamérica hasta Gran Bretaña.

Una también importante fuerza canadiense se habría estado formando en Gran Bretaña desde diciembre de 1939; y más de 1.4 millones de soldados estadounidenses llegaron a Europa entre 1943 y 1944 para participar en los desembarcos.

Así, el Día D fue la mayor operación naval, aérea y terrestre coordinada de la historia y requirió de una cooperación sin precedentes entre las fuerzas armadas internacionales.

En 1944, más de 2 millones de soldados de más de 12 países se encontraban en Gran Bretaña a la espera para la invasión. Durante el día del desembarco, las fuerzas aliadas consistieron principalmente en tropas estadounidenses, británicas y canadienses, pero también incluyeron apoyo naval, aéreo o terrestre australiano, belga, checo, holandés, francés, griego, neozelandés, noruego, rodesiano y polaco.

Una batalla no gana una guerra

La importancia del Día D a menudo eclipsa la importancia general de toda la campaña de Normandía. El establecimiento de un puente de tropas en el norte de Europa fue fundamental, pero fue solo el primer paso. En los tres meses posteriores al Día D, los Aliados lanzaron una serie de ofensivas adicionales para intentar avanzar más hacia el interior. Estas operaciones variaron en éxito y los Aliados enfrentaron una fuerte y decidida resistencia alemana.

El bocage - una peculiaridad del paisaje de Normandía caracterizado por senderos hundidos bordeados por setos altos y gruesos - era difícil de penetrar y colocaba en ventaja a los defensores alemanes. Tras el Día D, la sangrienta y prolongada Batalla de Normandía en la que los aliados obtuvieron finalmente la victoria, resultaría decisiva para el transcurso de la guerra, allanando el camino para la liberación de gran parte de la Europa noroccidental.

No obstante, el éxito del Día D fue posible, del mismo modo, gracias a los esfuerzos de los aliados en todos los frentes, tanto antes como después de junio de 1944. Al planificar el Día D, los comandantes aliados sacaron importantes lecciones de los fracasos anteriores en Dieppe, Francia y Anzio, Italia.

También la campaña de bombardeo estratégico Aliado, que comenzó en 1942, debilitaría la industria alemana y obligaría a los nazis a comprometer mano de obra y recursos lejos de Normandía vitales para la defensa local. Asegurar la superioridad del aire permitió a los Aliados realizar reconocimientos aéreos, brindándoles información vital sobre las defensas costeras alemanas.

Por otro lado, el éxito de los desembarcos dependería también del control aliado del Atlántico, que finalmente se logró en 1943 a través de la victoria en la Batalla del Atlántico.

No menos importantes serían las campañas en Italia, que alejaron a las tropas alemanas de los frentes occidental y oriental y la ofensiva bielorrusa soviética, conocida como Operación Bagration, la cual se lanzó justo después de Overlord ganando terreno a los alemanes en el centro de Europa y manteniendo atadas a las fuerzas alemanas en el este.

Diez semanas después del Día D, los Aliados lanzaron una segunda invasión en la costa sur de Francia y comenzaron un avance simultáneo hacia Alemania. Con un frente dividido, los alemanes poco más podrían resistir en una guerra en la que varios errores de cálculo que revirtieron en un continuo desgaste, les pasarían factura ante la potencia militar aliada.

Fuente: National Geographic.

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