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Indignación por foto de Trump sonriente con el bebé huérfano de masacre de El Paso

El Paso, Texas, EU.- Durante su visita a El Paso tras la masacre de Walmart, el presidente Donald Trump posó sonriente para una foto con su típica señal aprobatoria con el pulgar derecho, al tiempo que la primera dama Melania también sonríe complacida con su niño entre sus brazos.

Sin embargo, los muy sonrientes Trump posaban con Paul Anchondo, de dos meses, el bebé huérfano que sobrevivió a la matanza del sábado cuando sus padres, André y Jordan, se arrojaron sobre él para protegerlo con sus cuerpos, pero los Anchondo no sobrevivieron al ataque.

El detalle es que ese día, en ese lugar, en el Centro Médico Universitario de El Paso, no había razones para sonreír o celebrar, lo cual ha generado indignación y criticas contra la ligereza del mandatario norteamericano a nivel mundial.

Y es que la primera dama sostiene a un huérfano en sus brazos. Un bebé que no tiene idea del trágico vuelco que dio su vida el sábado pasado, cuando un pistolero con aparentes motivos racistas manejó 11 horas desde Dallas hasta El Paso para combatir la “invasión hispana de Texas”.

Esa foto está siendo objeto de críticas por quienes afirman que sintetiza todo lo inapropiado que hizo el miércoles el mandatario en sus visitas a El Paso, Texas, y Dayton, Ohio, al visitar a los sobrevivientes de dos tiroteos que conmocionaron al país el pasado fin de semana.

Celebración truncada

El sábado pasado, cuando los padres de Paul fueron asesinados se disponían a celebrar con un asado en su nueva casa su primer aniversario de bodas y que su otra hija cumplía seis años. Todo eso quedó truncado por las ráfagas del asesino.

La sonrisa que muestra el presidente es para algunos un signo la proverbial falta de empatía que ha mostrado en varias ocasiones cuando le ha tocado ser el ‘consolador en jefe’ en el que debe convertirse cada tanto todo presidente estadounidense cuando el país se ve afectado por tragedias, humanas o naturales.

De hecho, fuentes del hospital dijeron a CNN que el presidente había mostrado una “ausencia de empatía” durante su visita.

Ya Trump ha incurrido en esos comportamientos en ocasiones anteriores, como cuando lanzó papel toalla en un hangar en Puerto Rico donde se daba asistencia a damnificados del huracán María, cuando llamó a la viuda de uno de los primeros soldados estadounidenses en morir en misión internacional bajo su mandato o cuando se puso a criticar a las autoridades (demócratas) de California mientras miles de residentes evacuaban sus casas huyendo de los incendios forestales.

El miércoles los desatinos del presidente fueron desde polemizar con líderes políticos locales de los lugares a donde se suponía que fue a presentar sus respetos y condolencias, hasta tratar esas visitas como parte de un recorrido de promoción personal (o parte de la campaña por la reelección en la que está embarcado).

La propuesta de paz y unidad que había hecho el lunes al lamentar las masacres duró menos de 12 horas, cuando, incontrolable, empezó a criticar e insultar a quienes le hacían responsable por incentivar con su discurso antiinmigrante a personas como el atacante de El Paso.

Al cerrar su visita a la ciudad frontera con México, Trump resumió a los medios lo “increíble” que había sido para él la doble jornada (aunque haya sido una de luto) y lo bien que él había sido recibido en los hospitales que visitó.

Faltó una palabra sobre las víctimas, sobre las ciudades o sobre el país conmocionado por una nueva tragedia armada que de tanto repetirse parece una pesadilla sin final. (Univision)

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