Estados Unidos

El coronavirus decidirá las elecciones 2020 en los Estados Unidos

Washington, EU.- Todavía faltan 54 días para las elecciones presidenciales en Estados Unidos, y antes de lo esperado ya será el momento de votar. Por eso, se detallan a continuación los cinco temas principales para seguir de aquí hasta el día de la votación.

Éstas son las narrativas que definirán el tramo final de la contienda entre el presidente Donald Trump y el ex vicepresidente Joe Biden.

  1. Salud

Cuando Donald Trump ganó las elecciones en 2016, a sus 70 años, fue la persona de mayor edad que se ha elegido para un primer mandato como presidente. Si Joe Biden se lleva la victoria este otoño, romperá ese récord: Biden tendrá 78 años el día de la inauguración de 2021.

Trump se ha esforzado para que la agilidad y la salud de Biden sean un problema en la campaña, al sugerir, sin evidencia, que el ex vicepresidente no está mentalmente a la altura del cargo.

«Algo está pasando», le dijo Trump a Sean Hannity de Fox News el mes pasado. «Y supongo que podremos descifrarlo más pronto que tarde, espero. Pero algo está sucediendo. Es muy extraño».

Mientras tanto, la salud del propio Trump se ha convertido en un tema de conversación en la contienda, específicamente un viaje no programado que hizo al hospital Walter Reed en noviembre de 2019.

La historia que la Casa Blanca explicó sobre el viaje ––una rutina de inicio para su examen físico anual, solo algunas pruebas y laboratorios–– contradice el reporte acerca de que el vicepresidente Mike Pence fue alertado sobre la posibilidad que debía asumir el cargo de presidente si Trump era anestesiado.

Incluso sin estas historias, la salud de los dos candidatos sería un problema, ya que uno tiene 74 años y el otro 77. Los votantes en la última encuesta de CNN, publicada a principios de este mes, estaban muy divididos sobre cuál de los dos hombres creían que tenía la «resistencia» y la «agudeza» para ser presidente: el 48% eligió a Biden, mientras que el 46% optó por Trump.

  1. Los debates:

A pesar de los mejores esfuerzos de Trump, solo habrá tres debates generales este otoño, y el primero se realizará en tres semanas a partir de este martes.

En un país que todavía lidia con una pandemia en constante expansión, los dos candidatos presidenciales harán muchas menos actividades presenciales de campaña que en años anteriores. Y probablemente también menos entrevistas con reporteros estatales y nacionales.

Todo lo que significa que el trío de debates de las elecciones generales es mucho más importante en esta ocasión. Justamente, serán casi con certeza los mejores ––y únicos–– eventos sin ningún guión en el que participen ambos candidatos desde este momento hasta el 3 de noviembre. Y como tal, representan la mayor oportunidad de Trump para cambiar el curso de la carrera y el mayor riesgo potencial de Biden de perderla.

Entonces, ¿qué sabemos sobre los dos hombres en cuanto a sus habilidades de debate?

Biden es, bueno, regular. Le cuesta sacar a la luz los hechos clave de inmediato y pensar rápidamente en el momento. También sigue las reglas del debate al pie de la letra, a menudo suspendiendo sus respuestas a la mitad de la oración cuando alcanza el límite de tiempo aprobado.

Trump es, eh, poco ortodoxo en los debates. Él acosará, interrumpirá, intimidará y jugará rápido y con soltura con los hechos. No es muy bueno en la preparación antes de los debates, lo que ocasionalmente lo deja sin idea de lo que se le pregunta. (Mira: «Tríada nuclear»).

Como resultado del estilo de debate de Trump, los moderadores ––Chris Wallace de Fox News para el primero, Steve Scully de C-SPAN para el segundo y Kristen Welker de NBC para el tercero–– tendrán un papel ENORME en la manera cómo se desarrollen los procedimientos.

¿Verificarán los hechos de Trump en tiempo real? ¿Le permitirán extenderse en el tiempo límite? ¿Simplemente él ignorará sus intentos de hacer que deje de hablar?

  1. Interferencia electoral:

Todos aparte de Donald Trump (y del secretario de Justicia William Barr) parecen reconocer que Rusia continúa representando una seria amenaza para la integridad de las elecciones de 2020.

«Evaluamos que es probable que Rusia continúe ampliando las críticas al voto por correo y a los cambios en los procesos de votación en medio de la pandemia de covid-19 para socavar la confianza pública en el proceso electoral», se lee en un reciente boletín de inteligencia del Departamento de Seguridad Nacional.

Y en una entrevista con Dana Bash, de CNN, este domingo, la candidata vicepresidencia demócrata Kamala Harris reconoció la amenaza que representan Rusia y otros actores extranjeros. «Creo que habrá interferencia extranjera en las elecciones de 2020 y que Rusia estará al frente de la línea», sostuvo Harris.

El problema es que Trump (y Barr) no están de acuerdo. Por el contrario, el presidente ha gastado muchos tuits insistiendo en que el aumento de la votación por correo ––a medida que los estados buscan mitigar la propagación del coronavirus–– es la verdadera amenaza para la integridad electoral.

«Que nuestro país envíe 80 millones de BOLETAS NO SOLICITADAS es muy injusto y una hoja de ruta hacia el desastre», tuiteó a finales del mes pasado. «Incluso las elecciones recientes, pequeñas y más fáciles de controlar, que hicieron esto, son un desastre catastrófico. Boletas fraudulentas y faltantes como nunca antes se habían visto. 20% y 30% faltantes. ¡DETÉNGANLO!».

Suma todo lo anterior y lo que obtienes es una receta para el caos, con actores extranjeros que buscan interferir en las elecciones, un presidente decidido a crear la idea de una elección amañada y la muy probable posibilidad de que el conteo de votos tome más tiempo con tantas papeletas enviadas por correo.

  1. «Ley y orden» vs. injusticia racial:

Cualquiera que haya visto la Convención Nacional Republicana a finales del mes pasado sabe que la campaña de Trump está fuertemente comprometida con usar las protestas ––algunas violentas, pero la mayoría no–– que han estallado en todo el país a raíz de la injusticia racial y la vigilancia policial para asustar a los votantes suburbanos y que regresen a las filas republicanas.

«Si la izquierda gana el poder, demolerán los suburbios, confiscarán sus armas y nombrarán jueces que borrarán su Segunda Enmienda y otras libertades constitucionales», afirmó Trump en un punto de su discurso de aceptación en la convención.

Y en otro momento: «Si la izquierda radical toma el poder, aplicará sus políticas desastrosas en cada ciudad, pueblo y suburbio de Estados Unidos».

La pregunta es si las personas, especialmente las mujeres blancas de los suburbios, creen lo que Trump dice. O dicho con más precisión: ¿superarán estos llamados descarados al miedo el disgusto personal que sienten por Trump?

Mucho de eso depende de lo que venga después, y ni Trump ni Biden tienen control sobre eso. Tras la muerte de George Floyd en mayo, las protestas fueron consideradas por el público, en gran medida, como pacíficas, y la respuesta sorda de Trump a las mismas resultó en un factor importante de su caída en las cifras de encuestas. (Su manejo del coronavirus ––más de este tema en el siguiente punto–– fue el factor más importante en su caída).

Las protestas más recientes en Portland y Kenosha, Wisconsin, han producido imágenes mucho más violentas ––edificios en llamas, un partidario de Trump muerto––, las cuales han dejado a la gente más indecisa sobre sus sentimientos frente a los disturbios.

Biden también tiene que caminar por una línea muy fina aquí: condenar la violencia que surge de las protestas y al mismo tiempo reconocer las raíces de por qué la gente está tomando las calles, que es el hecho de que una serie de hombres negros han muerto o resultado heridos en interacciones con la policía.

«Los disturbios no son protestas», dijo Biden en un discurso sobre el tema el lunes pasado. «Saquear no es protestar. Provocar incendios no es protestar. Nada de esto es protestar. Es ilegalidad, simple y llanamente», completó.

Entonces, ¿los próximos dos meses harán que la gente esté más abierta al mensaje de «ley y orden» de Trump? ¿O será suficiente el intento de Biden de condenar los disturbios mientras apoya el derecho a protestar?

  1. La elección del coronavirus:

Cuando una pandemia mundial contagia a más de 6,3 millones de estadounidenses, cobra la vida casi 190.000, y se proyecta que provocará la muerte de 255.000 para el 1 de noviembre, es el tema dominante de las elecciones.

Los efectos del coronavirus ––económicos, educativos, ambientales–– están en todas partes y no hay una sola persona que no se vea afectada por ellos. Y prácticamente todo el mundo tiene una opinión fuerte sobre cómo Trump ha manejado el virus.

Por el momento, eso implica una muy mala noticia para el presidente. En la última encuesta de CNN, realizada a principios de este mes, solo el 40% aprobó la manera en que se ha enfrentado al virus, mientras que el 55% la desaprueba.

Cuando se preguntó qué candidato lidiaría mejor con la pandemia en curso, el 53% eligió a Biden mientras que solo el 41% optó por Trump.

Estos números son consistentes con prácticamente todos los demás datos de encuestas en la contienda. Y a medida que la aprobación del manejo de Trump ante el coronavirus ha disminuido, también lo ha hecho su posición en los sondeos de las elecciones generales contra Biden. (La encuesta de encuestas de CNN le da al ex vicepresidente una ventaja del 51% al 43%).

Las cifras del presidente ––sobre el coronavirus y la competencia en las elecciones generales–– han sido sorprendentemente constantes durante el verano. Eso es, nuevamente, una mala noticia para él, ya que sugiere que la opinión pública está en gran parte decidida al respecto.

¿Cómo podría el mandatario cambiar una dinámica tan políticamente problemática? Trump, si creemos sus pronunciamientos públicos, considera que tiene un as bajo la manga: el anuncio de una vacuna antes de las elecciones.

«Empezamos a obtener calificaciones MUY altas en nuestro manejo del coronavirus (Virus de China), especialmente en comparación con otros países y áreas del mundo», tuiteó Trump este lunes. «Ahora vienen las vacunas (además), ¡y rápido!»

La primera parte de ese tuit es falsa. La segunda parte es aspiracional. Si surge una vacuna antes de las elecciones, todavía no hay garantía de que cambie el destino de Trump.

¿Estará disponible ampliamente? ¿Cuán efectiva será? ¿Qué tan pronto antes de las elecciones se hará un anuncio? ¿Y si no llega antes de las elecciones?

Trump está ahora en un lugar peor que en 2016. Y eso se debe a que la mayoría de los estadounidenses no confían en él para manejar el problema más grande, por mucho, que creen que enfrenta el país.

Con información de CNN.

Read 77 times Last modified on Thursday, 10 September 2020 13:39
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