Estados Unidos

La comunidad hispana de El Paso, entre el miedo, la vulnerabilidad y la esperanza

El Paso, Texas, EU.- Vivir en Estados Unidos sin papeles es vivir con miedo. Vivir en Estados Unidos es además tener que ser parte de un juego de ruleta rusa donde no sabes si vas a morir en uno de los tiroteos que ocurren, en promedio, una vez a la semana.

Esto crea un panorama complejo en un lugar como El Paso, donde este sábado se vivió el crimen de odio más mortífero contra hispanos en la historia del país.

El Paso es una ciudad fronteriza, hermana de Ciudad Juárez en México. Por naturaleza, alberga a una gran cantidad de personas en la comunidad que están indocumentadas o que son familia de alguien sin estatus migratorio, le dijo a Univision Noticias Ilka Vega, del Instituto Fronterizo Esperanza.

Doble vulnerabilidad

El instituto pone a inmigrantes en contacto con abogados y los ayudan a navegar los sistemas burocráticos para recibir asistencia médica. Tras la masacre, se ofrecieron a ayudar a los inmigrantes indocumentados que estuvieran heridos y temieran pedir ayuda a las autoridades.

Vega dice que aunque no han recibido esos casos particulares, sí atendieron llamadas tras el tiroteo de personas buscando información y recursos pero que no quisieron dejar sus datos, y eso le preocupa.

“Sé que afortunadamente no se le negó servicios médicos a nadie, pero sabemos que el miedo existe”, dijo Vega, porque “hay antecedentes” de que esto ha pasado.

Vega no pudo proveer un número exacto de las personas que los llamaron en esa situación de doble vulnerabilidad. Pero dice que no ha sido un gran número y que un sacerdote con quien están afiliados estaba ayudando a estas personas directamente, por su seguridad.

“Estos eventos incrementaron el miedo por la gravedad de la situación”, dijo, “es algo con lo que constantemente estamos batallando”.

Sin embargo, “es importante tener en consideración que este miedo existe no solo por los eventos del fin de semana”, aclaró Vega, “el miedo es persistente en nuestra comunidad fronteriza por los estatus mixtos de nuestras familias”.

Ese miedo ha venido creciendo desde hace unos años, dice, “por tener que presentar documentos de identificación constantemente, tener tantas revisiones en los puertos de entrada, la militarización de las entradas y salidas de la ciudad… Tener que probar tu estatus es algo que nuestra comunidad siempre ha tenido que hacer”, añadió.

Ese miedo es miedo no a una sola cosa, sino a un conjunto de situaciones bajo la sombrilla del supremacismo blanco, expresaron quienes fueron a protestar en contra de la visita del presidente Donald Trump a El Paso. El odio que sentía el atacante es el mismo que siente Trump hacia los hispanos, dicen, y es el mismo que está detrás de la opresión y persecución de inmigrantes que practica este país desde hace muchas décadas.

CM Vigil, de 28 años, estaba ayudando en la protesta contra Trump, celebrada frente al hospital donde están varias de las víctimas. La familia de CM ha estado en el área que antes era México (Nuevo México y Texas) desde los 1500s, dijo su madre Dawn Vigil, quien estaba ayudando a organizar el evento. Tanto CM, egresado de la Universidad Estatal Humboldt, como su madre, dicen que cada vez ven más miedo en la comunidad latina.

CM dice que una de sus amigas, Carla Quintero, "una chica brillante", estaba haciendo una pasantía en California y vino a visitar, pero prefirió no manejar cerca a la frontera, “aunque sea ciudadana, sabes, pero igual es una persona de color”, dijo CM. Los padres de Quintero se acaban de hacer ciudadanos y no hablan inglés y eso hace a su hija temer por ellos.

“Quizás si viviera en otra ciudad...”

El ser ciudad fronteriza no solo expone a El Paso a la presencia constante de las autoridades migratorias, también la hace una ciudad tolerante, tejida con el intercambio cultural con México, según cuentan varios de sus residentes.

Adrián García, conductor de Lyft nacido en El Paso, dijo que no sentía más miedo como latino después del ataque. Confía en la tolerancia por la que es notoria su ciudad natal.

“En El Paso no vemos ese tipo de tensiones”, le dijo a Univision Noticias. “Es una ciudad familiar, tranquila. Quizás si viviera en otra ciudad…”

Tampoco Carlos, otro conductor de Lyft que prefirió no dar su apellido, se siente en peligro ahora. Carlos nació en la Ciudad de México y ahora vive en El Paso. Le dijo a Univision Noticias que no se siente más vulnerable después del ataque pues los tiroteos ya venían pasando antes, sin una motivación racista clara contra los hispanos.

“Hay gente que es racista, pero no creo que vayan a llevar eso a la acción más ahora”, dijo Carlos, quien guarda la esperanza de que el presidente Trump cambie su retórica dada la gravedad de este ataque.

"Puede pasar en cualquier parte"

La preocupación por los tiroteos la comparte Nalanie Miranda, una estudiante de secundaria de 16 años. Ella dice que no siente más miedo por ser latina si no por saber que los tiroteos “pasan en un festival del ajo, en un concierto, en un Walmart, en un cine”, le dijo a Univision Noticias, “saber que puede pasar en cualquier parte”.

Nalanie, quien acusió al altar a las víctimas en un estacionamiento frente al Walmart, dice que tiene claro que su etnia está siendo señalada, pero no es lo que más le preocupa.

“Me da miedo”, dijo, “porque no solo soy una minoría que está siendo atacada, es que no me siento segura, ni en mi propia escuela, ni siquiera en un Walmart comprando los útiles para el regreso a clases, donde se supone que debería estar soñando con mi futuro”. (Univision)

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