Bienestar & Salud

¿Es posible que una mujer sepa que trae un bebé hasta el momento del parto?

A Carla Collazo le habían dicho que era casi imposible que fuera madre, por eso, cuando a finales de agosto sintió fuertes cólicos jamás imaginó que estaba en trabajo de parto. Apenas se enteró de que había estado embarazada cuando ya tenía a su bebé en brazos.

Una sorpresa similar se llevó Dannette Glitz, que aunque ya era madre de dos hijos, nunca llegó a asociar su agudo dolor de espalda con contracciones. Fue a urgencias creyendo que tenía piedras en el riñón y terminó dando a luz a trillizos.

Cuesta creer que estas mujeres desconocieran que estaban embarazadas. ¿Cómo ignorar el característico aumento de peso, la ausencia de menstruación, las pataditas del bebé? Uno se pregunta.

Pero por más insólitas que parezcan, estas historias tienen asidero y –aunque son definitivamente raras– ocurren con más frecuencia de la que uno se imagina. 1 de cada 475 mujeres experimenta un “embarazo críptico”, retrasado o no detectado hasta bastante tarde (después de las 20 semanas de gestación). 1 de cada 2500 se entera cuando da a luz, según lo advierte un estudio publicado en el British Medical Journal.

Algunas no tienen síntomas del todo o estos son demasiado leves; mientras que otras sencillamente se niegan a creerlo o reconocerlos. En ambos casos se habla de un embarazo críptico.

“Puede pasar. Muchas mujeres no perciben los síntomas del embarazo”, aseguró la obstetra Diana Ramos.

Esto, sin embargo, "debe diferenciarse del embarazo escondido o ocultado en el que la mujer finge no saber", advierte por su parte la ginecóloga/obstetra Trina Pascuzzo, en conversación con Univision Noticias.

Razones biológicas y psicológicas

El Síndrome de Ovario Poliquístico incluye síntomas como periodos muy irregulares o la ausencia de menstruación (amenorrea) y obesidad o sobrepeso, lo que bien puede enmascarar un embarazo. Eso fue justamente lo que le ocurrió a Collazo, la hispana de Delaware, que sufría de esta afección y a la que le habían dicho que por eso le sería muy difícil concebir.

En el caso de esa mujer, el bebé pesó 2 libras, lo que quiere decir que probablemente nació prematuro y por eso su mamá no sintió sus movimientos dentro del vientre.

Otras razones que podrían explicar el embarazo críptico son la presencia de dos úteros (que se conoce con el nombre científico de uterus didelphys) y que el bebé se forme en el que esté más cercano a la columna vertebral, lo que ocultaría la característica panza de embarazada; o que haya niveles muy bajos de hCG, la hormona del embarazo que se detecta en las pruebas caseras, por lo que la madre descarte esa posibilidad.

También podría ocurrir que la madre, se niegue a reconocer el embarazo e ignore inconscientemente los síntomas. “Podemos ignorar estas señales, especialmente cuando hay factores como anticonceptivos u otras explicaciones médicas que potencien esa negación”, explica a The Guardian, la partera Murphy Tighe quien para sus estudios de doctorado analizó este fenómeno desde un punto de vista psicológico.

En su entrevista con el diario británico, Tighe cita el caso de una enfermera rural que “bloqueó el pensamiento” y atribuía algunos síntomas como movimientos fetales a la idea de que quizá tenía un quiste en el ovario.

Pascuzzo agrega que también se ven embarazos crípticos en niñas que sufren de abuso sexual o pacientes con discapacidad mental en los que no hay vigilancia por parte del cuidador.

Sea cual sea la explicación, ni la madre ni el bebé están exentos de riesgos cuando no se detecta el embarazo a tiempo. Puede haber prematuridad, bajo peso al nacer o complicaciones del embarazo. A veces el bebé fallece.

“Existen demasiados riesgos cuando no se controla la llegada de un nuevo ser. La idea del control prenatal es prevenir cualquier complicación que afecte a la madre o al bebé, de ahí que uno no controlado tenga alto riesgo de problemas”, dice Pascuzzo.

Las juzgan por su “falta de sentido común”

La salud mental de la madre también puede verse afectada. “La mayoría de los padres tienen nueve meses para prepararse, yo tuve dos segundos, quizá un minuto. En un instante mi vida cambió para siempre”, relata a The Guardian Klara Dollan, quien sólo se enteró de su embarazo a las 34 semanas en pleno trabajo de parto. “No subí de peso, no tuve síntomas, no nausea, no antojos ni nada”.

Más allá del trauma que supone el convertirse en madre literalmente de un día para otro, muchas de estas mujeres se enfrentan al estigma social de quienes no les creen o juzgan su falta de “sentido común”.

“Me dicen que cómo podía no saber. Hay un gran estigma”, cuenta Dollan agregando que hay quienes la tildan de ignorante o simplemente creen que miente. Las más severas con ella son paradójicamente otras madres. (Univision)

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