Pulso Industrial

Monday, 20 February 2017 00:00

En Juárez, el Tata y el Papa

Written by  Sergio Armendáriz
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El viernes 17 de febrero de 2017 será recordado en Ciudad Juárez por la presencia de extraordinarios símbolos de la política, de la moral, la ética y por supuesto, la historia. En eventos sucesivos, confluyeron con cercanía en tiempo y espacio, eventos de comunicación y confluencia social que hacía mucho tiempo no marcaban posibles y deseables renacimientos en la compleja vida de las comunidades fronterizas.

En respuesta al tiempo negro de la recientemente inaugurada era Trump, se dieron cita un conjunto de personalidades convocantes de manera amplia y difusa, para conformar una valla de la dignidad, que simbólicamente se opusiera al tiempo de la ira racista y autoritaria del nuevo presidente de los EUA. En diálogo con Marcos Bucio, Cónsul General de México en El Paso, Texas, tuve la oportunidad de intercambiar impresiones de lo que significa la nueva problemática migratoria así como sus innegables efectos geoestratégicos, políticos, históricos en este brote de nuevos nacionalismos que convierten a las regiones fronterizas en auténticas “patrias transmigrantes y transculturales”.

Bucio es un personaje humanista y profundamente comprometido con la búsqueda de la dignificación mexicana fuera de territorio nacional, tiene una meridiana claridad en relación a la necesidad de proteger orientando a los connacionales en la nueva y grosera percepción del segregacionista Trump.

Sabe también que el fenómeno norteamericano, que incluso ya ha generado especulaciones de comunidades académicas y universitarias sobre su muy probable imposibilidad de un ejercicio de poder responsable, en torno a un también posible Impeachment, debe verse efectivamente como un parteaguas en el siempre complejo vínculo mexicano-estadounidense, pero también es muy nítido en la percepción de que México agotó su tiempo partidocrático, que es indispensable activar los resortes profundos de una sociedad civil en formación y de un pueblo siempre anhelante de mejores oportunidades de vida, largamente rezagado por gobiernos deficientes que le han extraído patrimonio y esperanza.

El nuevo espacio cultural e idiomático que se cierne con el repliegue nacionalista de la postglobalización, implica una nueva manera de ver y vivir a la frontera, el límite se vuelve desde la cultura un espacio construido por voluntades e inteligencias que trascienden a la mezquindad política y su efecto burocrático, la cultura transmigra, la política, hoy, encierra.

El Cónsul entiende y expresa la necesidad de seguir ejerciendo la inteligencia para continuar diseñando nuevos y posibles imaginarios de inclusión en la diversidad rica de la pluralidad cultural, concibe en buena medida a la política como lo que debiera ser, es decir, como la administradora de los espacios de viabilidad del desarrollo de la cultura, de las culturas propiamente.

De la misma manera, nuestro personaje saluda con entusiasmo saludable, la iniciativa del símbolo del también llamado “muro humano”, que se levantó este día memorable en Ciudad Juárez. Por su parte, en plática radiofónica con Agueda Lozano, secretaria de Cultura del gobierno estatal de Chihuahua, nos transmite el contenido de un sensible documento que en el mismo título contrasta con la lógica reactivada y perversa del convivio contradictorio a través de los “muros”.

Nos habla de construir “Muros de Flores”, de la grata e indispensable posibilidad de habitar en un mundo que admita y propicie el colorido finito y siempre renaciente de la textura policromática y aromático de las flores.

Artista de excelencia, escultora de género abstracto, hace de su potencia creativa su mismo fundamento de ejercicio público de promoción de políticas culturales. Impulsora del arte por oficio propio, Lozano ha dejado su huella como escultora en la misma Ciudad Luz parisina, al lado de Sebastián, se constituye en un orgullo magnífico de personajes nacidos en el estado de Chihuahua, uno en Camargo, la otra en Cuauhtémoc.

En sus Muros de Flores, propone a la vez fomentar el fecundo nomadismo intelectual y artístico, sabedora que en lugar de bloquear las potencialidades de comunicación y vínculo humano, se debe favorecer con todos los recursos institucionales al alcance, las presencias transmigrantes que extienden la universalidad humana en sus más grandiosas expresiones. Sin duda, Chihuahua deberá beneficiarse de que una mujer realmente habitante del mundo de la Cultura, vaya mucho más allá del simple acto burocrático producto de las respectivas facciones que administran sucesivamente los gobiernos no pocas veces depredadores de los recursos del pueblo.

Cárdenas, El Tata Lázaro, también estuvo en Ciudad Juárez. Lo estuvo a través de su hijo, Cuauhtémoc, que vino a la valla humana de la dignidad, pero también a presentar su libro “Cárdenas por Cárdenas”.

En un país urgido al grado de sobrevivencia por la presencia de líderes morales, sin duda, en su respectiva proporción y contexto, “Los Cárdenas” se significan por serlo; Lázaro es seguramente el último gran icono del nacionalismo mexicano, su gesta patria en torno al petróleo, lo ubica en el nivel de los grandes pilares de la mexicanidad, por su parte, Cuauhtémoc, que luchó con limpio denuedo por llegar a la Silla presidencial que ocupó su padre sin resultado exitoso, si se constituyó en un personaje histórico fundador de un partido político que canalizó una enorme inquietud social y que generó espléndidas expectativas de desarrollo democrático, el PRD, hoy sumido en una involución que lo afecta letalmente.

Sin embargo, el hijo del Tata, es sin duda alguna, un líder moral de las causas democráticas en México, hombre de limpia imagen y de reconocido ejercicio probo de la política en la administración pública, ave rara en un régimen político podrido hasta la médula. Amigo de Javier Corral, vino para defender la causa nacional y para acompañar con extraordinario peso simbólico, la presentación del libro que significa la afirmación última de su singular y privilegiada genética biográfica y política.

Finalmente, también estuvo otra figura magnífica del Principio del Padre, me refiero al primer homenaje por la memorable presencia del Papa Francisco en Ciudad Juárez, hace justamente un año.

El Papa que vino a pararse en el borde fronterizo a recordarle a los Estados Unidos y al mundo, a la gestación del despreciable Trump, que este mundo sufriente no debe erigir muros de ignominia sino puentes de concordia, el Papa que recordó con espléndida solemnidad y gusto a Nuestro Poeta Octavio Paz, celebrando la escritura de la Hermandad que el Nobel mexicano plasmó en su obra inmortal:

“…Soy hombre: duro poco

y es enorme la noche.

pero miro hacia arriba:

las estrellas escriben.

sin entender comprendo:

también soy escritura

y en este mismo instante

alguien me deletrea…”

Read 416 times Last modified on Monday, 20 February 2017 18:39
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