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Pulso Industrial

Tuesday, 10 July 2018 00:00

Metástasis

Written by  Rafael Navarro
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En las últimas horas todo ha ocurrido y todo puede ocurrir. La bomba de tiempo está activada en la polarización de los resultados políticos-no electorales- de la pasada jornada electoral. El Independiente, Armando Cabada, el que había prometido que aceptaría la diferencia de un voto “ganado a lo derecho”, no acepta que ha perdido la elección y asegura que es el ganador.

Todavía en el programa matutino del martes 10 de julio, las nanas del Independiente que conducen la edición cerraron media hora después bajo la seguridad de que aún “no hay ganador” de la elección de alcalde.

Los votos se pelean uno a uno. La carga emocional está medrando la capacidad de respuesta de la las autoridades electorales que han sido rebasadas por el por el peso de los personajes en contienda. Ahora si lo digo, al presidente de la Asamblea Municipal Electoral, Víctor Edgar Villegas Baray le faltan muchos ‘huevos’. Está aterrorizado por el final que se avecina. Cede y coarta. Limita y abre puertas.

Los votos reservados que definirán la elección serán contados con réplicas y contra réplicas, de uno a uno, cediendo a los caprichos de los partidos. Falta decir: “perdone usted, señor presidente del AME, pero nos estamos valiendo de su timidez, de su falta de huevos…” Se ha decidido llevar el suplicio hasta el miércoles.

Lo eligió el Gobierno del Estado como árbitro de paz, en una contienda política que requería ‘jinetes del jaral’. Los camaleones a los que se enfrenta no están molachos y algunos son personajes nefastos que han navegado entre la política y la delincuencia.

Para nadie es un secreto que la contienda electoral fue vulnerada. El Independiente metió las manos hasta donde pudo: colocó cámaras espías, instaló una tienda de campaña VIP con todos los servicios de cafetería, hasta chocolates regalan, dinero es lo que sobra; ha utilizado hasta 5 representantes que se turnan por horas.

En Morena se soporta el protagonismo de Federico Solano (padre) y se refuerza con el apoyo de Federico Solano (hijo). Evitan las críticas del Canal 44 cuyos conductores aseguran que el padre es un tinterillo que no terminó la carrera de abogado. Ahora sí, los títulos, tienen peso social.

En las gradas de la AME se han ubicado extraños personajes que nadie sabe qué hacen por allí y qué interés tienen. Pero muchos temen su presencia porque intimidan y retan.

En Ciudad Juárez se está gestando un conflicto agudo, grave. El resultado será la fricción de los partidos en contienda y los Independientes. El organismo político ganador, Morena, no es inmune y su carro completo es como una bomba con llantitas que camina con la mecha encendida. González Mocken se ha encerrado en espera de los resultados, mientras el Independiente se declara triunfador cada vez que le ponen un micrófono enfrente.

A las dos de la tarde del miércoles se habrá de finiquitar la deuda política. El resultado electoral, registrado en esta frontera, nos refiere un tráfico de votos a favor de las nuevas corrientes electorales que estuvieron coaligadas con los partidos grandotes para poder obtener el triunfo electoral el pasado 1 de julio.

El Partido Encuentro Social y el Partido del Trabajo ganaron la elección empujados por Morena, pero saldrán de la contienda ante la incapacidad de brillar con brillo propio. Han perdido su registro y se les quitará todo: prerrogativas y representación ante el INE…

Ambos partidos, han sido y son, el refugio económico de hordas familiares. Se caracterizan más por antidemocráticos y facciosos. El PES sólo en la nominación se autoproclaman cristiano, pero en la práctica es un bastión de corruptos que medio nos gobernarán porque algunos de sus candidatos ganaron la elección empujados por Morena.

Diríamos que Ciudad Juárez quedó medio morenista, pero también tiene un rasgo alto de Independiente y una cantidad bastante razonable de panistas. La genética política ubica a los habitantes de esta ciudad como ligeramente priístas. Eso somos en la esencia.

Nuestro voto diferenciado, marcado en cada una de las seis boletas (federales y locales), nos coloca como altamente plurales. No somos genuinos. Esa particular condición nos lleva a espacios de análisis que son dignos de una frontera como la nuestra.

En las últimas horas, conforme fluyen los resultados electorales definitivos, algunos funcionarios menores y mayores de la Presidencia Municipal han revelado que han tenido una conversión al morenismo. Su participación es en secreto, porque está prohibido en ese seno laboral disentir de quien gobierna.

Muchos han perdido el miedo. Durante meses se divulgó la idea del despido fulminante de todos aquellos empleados municipales que dieran la espalda al proyecto de Cabada. La persecución contra los futuros votantes fue la causa del enojo de la burocracia que poco a poco empieza a perder el miedo y ha expresado lo que realmente ocurrió el 1 de julio.

Sucedió lo mismo con el PRI y con el PAN, ambos operaron a través de sus respectivos gobiernos. Mañosamente sacaron a competir a los servidores públicos que ostentaron cargos de gobierno desde los cuales realizaron un proselitismo electoral para intentar ganar las elecciones.

La metástasis está a todo lo que da. Muchos están poniendo sus ojos en el que creen es el partido ganador y reconocen, aunque la autoridad electoral no se los diga, que Morena y su candidato, Javier González Mocken ganaron el proceso electoral.

Mientras la Asamblea Municipal Electoral opera entre recesos cuestionables, deleznables y sospechosos, es difícil adivinar qué pensamiento real hay detrás de cada rostro. Cansados los capacitadores, han contado mucho y muchos votos. Hay personajes que sobresalen, unos por su nombre en la sociedad, otros de dudosa reputación y hasta de temor.

Entre los invitados a contar votos está César Guerrero, ex empleado directo de Enrique Serrano cuando el Congreso del Estado tuvo la mala suerte de tenerlo como diputado. Muchos priístas o más bien serranistas, se han apostado en la Asamblea Municipal Electoral. Están operando a favor del Independiente. El odio hacia Morena (que tumbo a su candidato a la Presidencia) y a González Mocken, es evidente.

Y allí en la Asamblea, de un lado están los grupos encabezados por los Mocken: Héctor, el abogado y José Luis, el activista político, ambos ex priístas distinguidos, son los más visibles; David, el prestigiado médico internista aparece por ratos, pero todos acompañados por un numeroso equipo de colaboradores que se turnan para pasar a las mesas donde se cuentan los votos.

No están los morenistas puros, ni aquellos que tienen orgasmos y se rasgan las vestiduras cuando se menciona el nombre de Andrés Manuel. Los candidatos a diputados ganadores, agarraron sus constancias de mayoría y huyeron a pie, en carro y en avión, a celebrar el triunfo.

Del otro lado, los que se identifican como independientes causan suspicacias: Víctor Valencia de los Santos vio perder a su hijo y ahora, como ‘Pedro por su casa’ se desplaza por todas las mesas de conteo. Se le teme. Su pasado impone y su presente impone. Todo impone en este polémico ex priísta que muchas historias sobre sus hombros.

Y junto a ellos, la gorda Laura Domínguez, ejemplo de metástasis política. La ‘consentida de Palacio’, en el tiempo de César Duarte, hace gala de sus conocimientos; y junto a ellos el rescate más grande del cabadismo, el siempre polémico Paco Ibarra; y sin perder el horizonte, los hermanos Cabada: Jesús, Alejandro.

Y a la anhelada fiesta que no llega se han unido los candidatos perdedores independientes, todos en actividad frenética. En los números está su futuro por los próximos tres años.

Y luego, los metastásicos priístas que, en apariencia, representantes al PRI pero que en realidad están operando a favor del independiente; decíamos que más que priístas son serranistas que refrendan lo de hace dos años.

Y decíamos que existe otro grupo, que aunque no tiene injerencia directa, permanece tras una reja al lado derecho a la entrada del edificio de la Asamblea Municipal Electoral, son de estampa dudosa, hasta temeraria, están en el bando de los independientes.

No hablan, no interactúan, pero si escanean con la mirada. Y así, entre esas extrañas condiciones de trabajo, se suspenden y reinician los conteos.

Aunque no voté por él, creí en su honestidad; me subyugó su grito de guerra cuando dejó los micrófonos del Canal 44 para ir a “perseguir a los corruptos” (con los que siempre ha convivido, son sus compadres y con los que sigue conviviendo).

Creí en sus lágrimas cuando se despidió de la ventana chica; dejaba el Canal 44 después de un cuarto de década leyendo noticias, hasta convertirlo en el noticiero más popular de la frontera norte.

Armando Cabada Alvídrez superó a los programas lacrimógenos de su padre; por un tiempo largo condujo el polémico programa ‘Pido la Palabra’ hoy convertido en un remedo de programa de análisis sin pies ni cabeza.

Y como a diario convivo con personas que han sido redimidas por Dios y han dejado atrás sus pasados tormentosos; y lo que es mejor, convivo conmigo mismo que fui un verdadero ‘diablo’ y un periodista corrupto, pensé que Armando Cabada Alvídrez brincaba a esa redención para encabezar un caudillaje político en contra de los malos gobiernos emanados de los partidos políticos que se han convertido en un asco.

Su alta votación y la forma en que derrotó a un verdadero Titán de la política nos hizo pensar a muchos que primero sería alcalde y después el próximo gobernador del Estado.

En el gremio periodístico fue bien recibido. Siempre cortés, siempre amigable y suficientemente conocedor de lo que ocurría en el entorno de la opinión pública y la prensa. Pasaba como enterado no como un neófito de la vida pública.

En Ciudad Juárez pululan muchos lectores de notas en la radio y la televisión que ni siquiera son consideramos periodistas, sino ‘locutores’ o ‘lectores de noticias’ que son ‘tinterillos’, ‘legos’ de la comunicación.

Los toleramos o ignoramos porque están allí porque son un ‘mal necesario’ que nos generan las noticias de relleno y nos nutren con las entrevistas limitadas que realizan a los funcionarios y políticos pusilánimes que no se atreven enfrentar a los periodistas agudos.

Son las entrevistas que se catalogan como ‘cerillazos’ que se ofertan a los políticos de IQ moderado. Son los 20 o 45 minutos en la que los gobernantes y los políticos tienen la oportunidad de explayarse y creer que alguien los entrevistó.

Una entrevista de ese tamañito la cacarean como si hubieran estado con López-Dóriga o con Carmen Aristegui.

Armando en su carácter de periodista sabe de esas cosas y las domina. Hábil, histriónico, de buen gusto al vestir frente a cámara, con ese don que les heredó don Arnoldo que es un virtuoso de los adjetivos y poseedor de los sustantivos que promueven un humanismo solidario con los desposeídos, enfermos y desechos sociales.

Conocí a Don Arnoldo cuando ambos fuimos concejales. Nos tocó ese momento histórico del 2001. Este hombre pragmático era ajeno a cifras, estadísticas, reglamentos y jornadas intensas. Realmente se convirtió en un mediador de los grupos en pugna y se autoproclamó, al igual que un servidor, Concejal Independiente.

Acostumbrado a los diminutivos, este legendario empresario de la televisión es un opositor real de la línea gubernamental. “Navarrito, cómo vamos a votar esa chingadera, venga del gobernador o venga de quien venga…yo no la voy a votar…es más, creo que el día de la sesión me voy a enfermar”, decía el Concejal Arnoldo Cabada con una mueca sarcástica.

De carácter enérgico, decía que “los panistas nada más están chingando…parece que no tienen otra cosa qué hacer”, refería el hombre que impulsó uno de los negocios de televisión más exitosos de la república mexicana.

Fue así como su hijo, dueño de una imagen, de un micrófono, de una posición, consideró que era tiempo de promover una figura independiente. La noticia de que Armando Cabada tenía la pretensión de ser candidato a alcalde recorrió muchas primeras planas y espacios electrónicos.

Motivó el debate y quebró al PRI que, nuevamente, volvía a dar las migajas a su candidato más fuerte a la gubernatura al nominarlo candidato a alcalde por tercera ocasión.

En su lugar se imponía a un gris, corrupto y mentiroso político, que su solo nombre era sinónimo de fracaso electoral. El PRI y su gobernador intentaron preparaban el camino de la impunidad, promoviendo un personaje que empujara la mierda que dejarían regada por todas las dependencias. Esperaban que Enrique Serrano ganara la elección y se convirtiera en el ‘pez gato’, en el ‘pez diablo’ que se tragara toda la caca que dejaría el tirano de Palacio y sus compinches.

Millones de pesos aceitaron la estructura política tricolor y los recursos se bajaron a un segmento de la población que vendería su voto a favor de Enrique Serrano. Vender el voto es fácil, que nadie se espanta. Muchos políticos venden más que eso y nadie les dice nada.

Ya lo decía el polémico Teto Murguía, “ese político es de los que les meten el dedito y sigue mostrando los dientitos…nunca deja de reirse”.

La competencia sería contra Javier Corral, un hábil orador que encontró en su estrategia de campaña el anhelo que un sector de la población tenía en mente: hundir la estructura del corrupto César Duarte y meterlo a la cárcel.

Fue así como la tentación duartista le pegó a su mismo partido. Mientras Teto Murguía aún creía en la palabra del nefasto ex gobernante, un segmento del PRI encabezada por su candidato a la Gubernatura preparaba la estocada contra el propio candidato a alcalde al ordenar a la estructura que operará a favor del Independiente.

Fue así como Cabada llegó a la Alcaldía. El amanecer del día posterior a la elección, Teto Murguía contaba los votos y no entendía como el síndico, impuesto por Enrique Serrano, ganaba abrumadoramente y el experimentado ex alcalde priísta perdía contra el Independiente.

Por eso los serranistas se han unido a los Independientes. Siguen haciendo la tarea igual que hace dos años…

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