UACJ

Pulso Industrial

Wednesday, 04 July 2018 00:00

…Y entonces, llegó el caos

Written by  Rafael Navarro
Rate this item
(0 votes)
A las 8 de la mañana aún se tejía una esperanza, pero a esa hora empezó el caos. El fenómeno se repetía por toda la ciudad y los capitanes del ejército de Independientes no hallaban qué hacer con el agudo problema que tenían encima: los representantes de casilla no llegaron y los que llegaron, abandonaron sus puestos de combate; la Policía Estatal vigilaba todo movimiento y detenía a personas que querían comprar el voto; el alcalde Armando Cabada hervía de coraje.

La estructura Independiente se volteó a última hora; dio la espalda al PRI y se volcó a votar a favor de Morena y su estructura. Eran los mismos que acudieron a ver a Calibre 50 y se negaron a aplaudir al alcalde con licencia que por unos minutos creyó que el arrastre y la inversión de $2 millones de pesos (que fue lo que cobró el grupo) eran por su carisma y suficientes para ganar la elección.

La Policía Municipal cobró en las urnas una a una todas las afrentas. Salieron a votar como nunca y motivaron a sus familias a que hicieran lo mismo…a favor de Mocken; hicieron lo mismo los agentes de Tránsito que estuvieron trabajando para Morena fuera de sus horarios de servicio para ayudar la propuesta mockenista.

Los agentes tenían miedo que los corrieran si se descubría que ya no eran Independientes.

Y lo peor del caso, los agentes viales se opusieron a las órdenes absurdas que bajaban directamente a través de la directora y que se centraban en una amenaza directa de ser corridos si no apoyaban a Cabada.

Esa dirección, ampliamente señalada por el candidato ganador de la elección como corrupta, fue la encargada de recabar los recursos que se utilizarían para adquirir los votos el mero día de la elección.

Los mandos medios, molestos con las instrucciones, acercaron oportunamente la información a la gente cercana a González Mocken; hicieron llegar fotografías de las casas que tienen los superiores de la corporación, los vehículos y hasta las casas de las ‘novias’, además de un par de ranchos que se han adquirido con los ingresos ilegales que se obtienen de varios rubros, todos ilegales.

Las famosas placas rojas fueron el sistema de captación de recursos más escandalosos que operó el Municipio a través de la dirección de Tránsito. Los vehículos detenidos sin placas eran enviados a los centros de ‘registro’ y ventas de esos tarjetones vehiculares hasta que a alguien se le ocurrió la fascinante idea de clonarlos para duplicar las ganancias.

Fue entonces que se generó la rebeldía de los mandos intermedios que corrían la ‘cortesía’ de informar a Mocken todo movimiento de los Independientes.

Y así ocurrió en dependencias como Desarrollo Social, Asentamientos Humanos y Centros Comunitarios. Día a día se tenía la información de cada movimiento. Documentos clave en el espionaje que salieron de Desarrollo Social llegaron a los escritorios de los morenistas; esos mismos informes llegaban al PRI. La información clave generó la estrategia para frenar todo intento de movilización el mero día de la elección.

En los Smart, desde muy temprano, se ubicaron los grupos que movilizarían a los votantes, pero la estrategia fue frenada por una denuncia pública.

En las coordinaciones priístas la situación era algo similar. Desde temprana hora la poca (escasa) maquinaria se levantaba para afinar los detalles de la votación. Aún existía una luz de esperanza de triunfos o medios triunfos.

El recurso económico estaba listo y se empezó a ejercitar hasta que la Policía Estatal frenó a los grupos priístas que operaban para Lilia Merodio. La princesa tricolor no tenía estómago para perder.

Sus fondos económicos y la de sus amigos políticos fueron puestos a su servicio, pero nada ocurrió. El pueblo, inspirado por el carisma de López Obrador, le dio la espalda y eligió a una desconocida, Claudia Elena Lastra Muñoz.

Los representantes de casilla que habían sido capacitados y a quienes les habían prometido un pago al final de la jornada se desinflaron conforme avanzaban las horas.

Tampoco llegaron los representantes de los candidatos Independientes; dejaron solos la mayoría de los centros de votación o huyeron a la mitad de la jornada.

El escaso ejército de representantes de casilla no tuvo la capacidad de recabar las actas que pudieran garantizar la lectura exacta del triunfo o el fracaso de Armando Cabada, que hasta ordenó la operación de una aplicación que no operó adecuadamente porque no tenían actas de escrutinio.

Por la noche, el rostro desencajado del alcalde con licencia daba cuenta del problema que enfrentaban los Independientes. Ninguno ganó la elección. Ninguno se acercó a los altos números morenistas, salvo Cabada que tendrá que dejar la Alcaldía, porque le faltaron 8 mil votos para ganarle a Mocken.

Los ‘sicarios’ del Canal de las Noticias se quitaban los sacos y las corbatas y acudían a la Asamblea Municipal Electoral para dar la “mala nota” en contra de Mocken. Y enviaban al cuartel general del patrón las cámaras y reporteros solo para mostrar lo que era evidente: rostros caídos, tristeza, desilusión, todo junto en unos cuantos segundos de transmisión.

En el cuartel general de los morenistas las porras y la alegría. Había ganado el candidato a la Presidencia de la República, se había garantizado la mayoría en la cámara de diputados y en la de Senadores.

En la capital del país la fiesta era pletórica; discursos, la porra de ‘¡Si se pudo!’ causaba estruendos al tiempo que Meade, Anaya y el Bronco aceptaban su derrota.

En Juárez, los reporteros del Canal de las Noticias respiraban profundo cada vez que llegaba a la sede electoral una casilla que le daba el triunfo al jefe Cabada y, en varias ocasiones, le levantaron la mano.

Y nuevamente se utilizó la televisora familiar para mover las voluntades juarenses que ya habían hecho lo propio en las urnas. Eran simples ilusiones.

Todos los distritos electorales federales y todos los distritos locales eran para Morena. Lo demás eran sueños guajiros.

Nada tuvo éxito. El rostro desencajado de Armando Cabada y su equipo daba cuenta de lo que ocurría en las urnas y que se fue refrendando poco a poco conforme llegaban los votos a la Asamblea Municipal Electoral.

Y mientras esto ocurría, el alcalde vencido en las urnas, preparaba una solicitud para retirarse cinco días más de la función pública, no obstante que este día 2 de julio, tenía que haberse presentado a laborar al vencimiento de la primera licencia.

En la capital del Estado, la alcaldesa con licencia, Maru Campos, nominada por el Partido Acción Nacional, lograba el triunfo electoral; el fenómeno Andrés Manuel López Obrador no logró hacer mella en la carismática candidata.

En Parral, el otro Independiente Alfredo ‘El Caballo’ Lozoya lograba también la proeza de repetir en la Alcaldía por otros tres años.

Ciudad Juárez fue diferente. La campaña implacable contra Cabada y el llamado ‘tsunami’ AMLO caminaron a pasos agigantados; se consumó el ‘carro completo’ sin dejar opción alguna al PAN, que gobierna el Estado y al Independiente que gobierna esta frontera.

Y entonces, el Estado de Chihuahua, está a punto de ingresar a una verdadera barbarie. El Congreso Estatal estará sumergido en una mayoría opositora contando los 14 morenistas, los priístas y los chiquipartidos que harán frente común con sus aliados, menos con el nuevo tirano de Palacio.

El escaso, pero representativo grupo legislativo panista no será suficiente para los caprichos de Javier Corral. Se necesitaría más que ‘concertacesiones’ para frenar a una oposición pletórica del poder político obtenido en las urnas.

Corral se enfrentará con un presidente de la República que cree y asegura que “Chihuahua tiene mucho pueblo pero tan poco gobernador” y que sostiene que el panista es un ‘huevón’ que no trabaja para gobernar sino que concibe la función pública como un hobby.

Ahora, el PAN en el poder, está obligado, como Javier González Mocken, a demostrar en los tribunales, en las estructuras estatales, federales y municipales encargados de auditar los fondos públicos, todo lo que denunciaron del gobierno de Armando Cabada.

La totalidad de esos actos de corrupción deberán aclararse. Ramón Galindo Noriega, el candidato perdedor panista a la alcaldía, no puede llegar a sentarse como subsecretario sin aclarar todo lo que denunció públicamente.

Hoy lunes 2 de julio a las 8:00 de la mañana, recibí una llamada telefónica. Un priista que sirvió para los fines de ese partido político ayer domingo, durante las elecciones, pedía respeto a Lilia Merodio, Adriana Terrazas, Paulina Calderón e Hiram Hernández Zetina, para que paguen lo que prometieron.

Muchos representantes priístas y decenas de personas que trabajaron para los Independientes, hoy se levantaron con la ilusión de un recurso económico que se les prometió por laborar en una extenuante jornada electoral.

En el PRI les dijeron que no les van a pagar porque “perdieron la elección”. La molestia era evidente. Los Independientes recibieron la promesa de que poco a poco les irían pagando porque la PGR los estaba vigilando de cerca...

 

La columna se publica los lunes, miércoles y viernes, después del medio día. Si desea recibirla en su teléfono, a través del WhatsApp, suscribirse al teléfono (656)7586189. Contacto con el autor al correo electrónico This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Read 101 times Last modified on Friday, 06 July 2018 13:21
Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…