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Pulso Industrial

Saturday, 26 May 2018 00:00

Reporte de campaña, 8 de 13

Written by  Roy Campos
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El tiempo avanza y las campañas entran en otras etapas. Muchas campañas locales que inevitablemente influencian y son influenciadas por la nacional, pero por lo pronto la semana 8 de las 13 de las que consta la presidencial fue dominada por un evento planeado para el que todos los candidatos tuvieron tiempo de prepararse, el segundo debate presidencial del domingo 20 de mayo en Tijuana.

Como contexto, recordemos que el primer debate vimos a un Anaya dominador; a AMLO defendiendo a su electorado y sin engancharse en los ataques; a Meade, bien a secas, pero con poco empuje, y a El Bronco disruptivo poniendo la nota del debate con la propuesta de “mochar manos” a políticos corruptos. En las preferencias, que son las que orientan las estrategias para el debate, AMLO presentaba clara ventaja de aproximadamente 15-16 puntos sobre Anaya, que a su vez superaba por algunos 6-7 puntos a Meade. Días antes del debate, la candidata sin partidoMargarita Zavala se retiró de la contienda dejando a El Bronco como la única figura independiente en la contienda. Así llegaron a ese segundo debate.

En el debate, además de algunas sorpresas, el comportamiento de los candidatos permite leer sus estrategias de campaña. Anaya, por ejemplo, dedicó todo su esfuerzo a exhibir problemas en el equipo o en la propuesta de López Obrador, estrategia correcta para quien va en segundo lugar y tratando de aprovechar esos escasos minutos donde lo tenía enfrente para mostrase más joven, más dominador del escenario, más energético e incluso al iniciar su participación tratando de acosarlo físicamente al acercarse para que las cámaras mostraran el momento.

Meade, a diferencia del primer debate, llegó mucho más preparado y mostró la nueva etapa de su campaña, más agresivo, hablando sin errores, sin deslindarse del gobierno actual, reaccionado bien a los ataques y a su vez atacando tanto a Anaya como a AMLO, sobre todo a este último. En fin, mostrando que no cree que lo que dicen las encuestas sea un destino, sin rendirse, diciendo en los hechos que luchará hasta el fin.

AMLO cambió la estrategia respecto al anterior. Llegó dispuesto a entrar al debate directamente, atacó al segundo lugar sin voltear a ver a los demás, introdujo momentos de simpatía como le ha resultado y de nuevo —eso sí no cambió— haciendo un debate para sus seguidores, cuidando su ventaja.

Y El Bronco fue a tratar de aprovechar su condición de único candidato sin partido y recalcando en cada intervención lo mucho que nos cuestan los partidos políticos. Su fuerte no ha sido la propuesta sino la diferenciación y eso trató de lograr.

Una vez pasado el debate, la campaña sigue y el tiempo se acaba. ¿Qué hicieron además de decirnos todos que “ganaron” el debate? Veamos:

  1. Anaya sigue buscando el evento que lo catapulte. El llamado alvoto estratégico no ha sido suficiente y son cada vez menos los días que tiene para acercarse a AMLO, así que busca un golpe fuerte de timón en la campaña. En ese sentido su equipo ha filtrado la posibilidad de una reunión con Margarita Zavala. Si esta reunión se diera, trataría de mostrar que los pleitos pasados se pueden olvidar y llamar al panismo a unirse a su alrededor, además con ello intentaría modificar la conversación. Del debate no sacó nada; al igual que en el primero, no hay una continuidad para el posdebate.
  2. José Antonio Meade, por el contrario, tanto en el primer como en el segundo debate, sale con un tema. En el primer caso fue lo delos dos departamentos de AMLO y, en este segundo debate, el asunto de Nestora Salgado le ha dado posibilidad de mantener un ataque a AMLO, y en este caso la reacción de Morena al enfrentarlo le posibilita presentar argumentos y tener agenda propia al grado de que todos los medios han realizado reportajes de quien es y los antecedentes de la candidata al senado por ese partido.
  3. AMLO de nuevo sabe que salió indemne del debate y lo hace sentir tranquilo y se le ve. Como lo hizo después del primer debate, no se desgasta en ir a los medios a declararse ganador, sino que prefiere seguir comunicando que está en gira permanente y exitosa. Es evidente desde hace semanas que su comunicación ha sido mostrar actos multitudinarios con escenarios rebosantes, lo que se enmarca en la estrategia inicial de generar la idea de la inevitabilidad de su triunfo.
  4. El Bronco, que sigue siendo ignorado por los adversarios, busca temas que le generen atención ciudadana, no busca el triunfo (más allá de sus declaraciones estoy seguro que lo sabe) pero sí busca crecer, así que cada punto por marginal que parezca es importante para sus aspiraciones futuras. En el primer debate, lo de mochar las manos le funcionó, pero después del segundo parece que decidió utilizar el momento incómodo que tuvo con López Dóriga en un programa de Televisa para elevarlo a una confrontación. Su intención sería mostrarse como candidato antisistema y atraer a ciudadanos hartos de partidos.

Como sea, el escenario general no ha cambiado mucho. AMLO gana tiempo; Anaya, lanzado con todo contra él; Meade, sin salirse de la contienda en su nueva estrategia de despertar el orgullo del PRI, y El Bronco tratando de generar disrupciones.

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