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Pulso Industrial

Wednesday, 20 July 2016 18:00

Un perdón no basta

Written by  Abelardo Valenzuela Holguín
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  Con absoluta impunidad hasta el momento, han  existido diferentes formas de reconocer los errores graves que comete un Presidente de la República. Nuestro México ha vivido de todo en su esquema gubernamental, desde el cínico lloriqueo de López Portillo, hasta el perdón de Peña Nieto.

Revisando la historia de nuestros ex presidentes, nadie olvida el famoso melodrama que protagonizo José López Portillo, el mismo quien durante su toma de posesión pidió un emocionado perdón a los pobres por el fracaso del Estado en acertar a “sacarlos de su postración”, lo que expresó cambiaría en su gobierno.

 

La promesa que hizo con lágrimas en los ojos, alentó en algunos sectores de la sociedad algunas esperanzas de que eso se cumpliera durante su sexenio populista. Desgraciadamente eso se quedó en demagogia pura y término pidiendo perdón al finalizar su sexenio.

 

En aquel tiempo la expropiación bancaria decretada por el presidente López Portillo, fue un acontecimiento paradigmático y experiencia traumática. Alteró la vida nacional y sus efectos negativos se prolongaron por lo menos al resto del siglo XX.

 

En ese entonces, López Portillo dijo sus dos frases célebres, “ya nos saquearon no nos volverán a saquear”, “defenderé el peso como un perro”.

 

Nuevamente otro mandatario ofrece una disculpa ante la imposibilidad de cumplir sus promesas planteadas en campaña y al asumir su mandato. Ante ayer Peña Nieto a punto de entrar en su último bienio de gobierno ofrece un perdón por la famosa casa blanca que se construyó desde el ejercicio del poder  con evidentes signos de corrupción.

 

En la actualidad los mexicanos vivimos una decreciente economía donde la brecha entre el que más tiene y el que menos tiene es más grande; aunado a ello, existe un debilitamiento de las instituciones por la corrupción galopante a lo largo y ancho de la república mexicana.

 

Peña Nieto reconoció que su acción -casa blanca- causó una gran indignación, a tal grado que el rumbo de su gobierno cambió a partir de entonces, y el combate a la corrupción se convirtió en la principal asignatura pendiente.

 

En los niveles más bajos de aceptación y respeto hacia un Presidente de la República se toma esta  decisión de pedir perdón, se trata pues, de un  arrepentimiento tardío y con una gran dosis de impunidad, sin embargo, para algunos sectores de la sociedad mexicana representa un mensaje de cambio.

 

Hay que puntualizar, que, si el mensaje no se concreta con acciones y se produce un cambio tangible en las próximas semanas, la asignación no cumplida de combatir a la corrupción  pasará a otra dinámica, donde la sociedad exigirá por otras vías el combate frontal a la corrupción.

 

Por ultimo hay que Puntualizar que perdonar es olvidar una falta sin guardar rencor ni buscar castigo y bajo ese estricto concepto, un solo perdón no basta; es imposible aceptar las disculpas del presidente Peña. El ejecutivo federal está reconociendo actos de corrupción, por eso tiene que ir acompañado de un castigo ejemplar o bien, su misma renuncia.

 

No nos debe asustar una dimisión, en otros lugares del mundo, así ha sucedido, por ejemplo en los casos recientes en América Latina hasta los han encarcelado, esto hay que puntualizarlo…

Read 570 times Last modified on Thursday, 21 July 2016 11:15
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