Monday, 01 March 2021 00:00

La espera ciudadana

Written by  Eduardo Borunda
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Eduardo Borunda Escobedo. Eduardo Borunda Escobedo.
Los ciudadanos están a la espera, las reformas electorales en México y en nuestro estado han orillado a un sistema electoral demasiado complejo en sus procesos jurídicos que abarcan desde la propia constitución federal, la propia de cada uno de los estados, pasando por leyes electorales, acuerdos, lineamientos, reglamentos y demás instrumentos reguladores que en un momento determinado rayan en lo absurdo al legislar sobre si un cuadrito de ciertas dimensiones cumple o no cumple con el acuerdo para identificar a los representantes de casilla que lo portan en su vestimenta en la jornada electoral.

Los ciudadanos siguen esperando un gran cambio, si comparamos las legislaciones de otros países en materia electoral, nuestro sistema tiene bondades para evitar un fraude electoral, contiene normas estrictas que deben cumplirse a cabalidad, se regulan precampañas, campañas, spot de televisión y radio, los espectaculares, la comunicación política gubernamental, las encuestas, los horarios de transmisión, etcétera. Los ciudadanos, los candidatos y los partidos políticos constantemente se preguntan ¿Qué puedo hacer y en el peor de los casos que no puedo hacer en un proceso electoral?

La pandemia del Covid – 19 trastoca los procesos electorales. Los partidos políticos y los candidatos tienen una gran proeza, no pueden llegar  los ciudadanos en la etapa actual de intercampañas (periodo comprendido entre el fin de las precampañas y el inicio de campañas). Como característica de estos segmentos de tiempo, en las precampañas, los aspirantes a candidatos sólo podían dirigirse a los militantes y simpatizantes de sus instituciones políticas, no pueden invitar al voto y menos ofrecer una propuesta política a la ciudadanía en lo general. En el periodo de campaña, se podrá solicitar el voto y promover la figura del candidato o candidata así como el cargo al que está siendo postulado.

En la intercampaña no puede invitarse al voto, no pueden promocionarse al candidato al cargo de elección popular y quedan vacíos en los que sin violentar la ley electoral, los candidatos juegan a las campañas con y sin ciudadanos. Son mensajes al vacío, la pandemia ha obligado al aislamiento social, complicando la aplicación de una campaña caracterizada en años anteriores al ruido, a los gritos, a las porras, a los discursos, a la tambora, a la música de fondo, al llanto de los niños, a las voces del reclamo social. Hoy las elecciones tienen un nuevo rostro y han logrado tapar la boca a muchos que sueñan con el poder a toda costa.

Los ciudadanos siguen esperando ser escuchados, puede entonces ser la carta que hoy escuchen los candidatos. Invertir los roles de los oradores y los escucha para  que sean los ciudadanos quienes dirijan el mensaje y los candidatos sean quienes escuchen al pueblo que no ha logrado salir de cada una de las crisis que hemos tenido en las últimas décadas. Nutrir las ideas, concientizar no al ciudadano sino al candidato, elevar el reclamo social y dejar huella en quien aspira al poder. En tiempos de pandemia cuando hemos pasado a una “nueva normalidad” podemos construir una nueva realidad. Que los ciudadanos propongan y los candidatos se comprometan a cumplir esos anhelos de la gente, esa debe ser la nueva normalidad que deseamos muchos.

La jornada electoral del primer domingo de junio le quedan ya pocas semanas para desarrollarse, el mes próximo empezarán las campañas electorales, muchas promesas de campaña, muchos discursos, millones de mensajes de radio y televisión, decenas de candidatos estarán tocando la puerta de nuestras casas, de nuestros teléfonos recibiremos cientos de mensajes. Las campañas  van a saturar las redes sociales, los secretos más oscuros de los candidatos serán expuestos a la opinión pública. La amenaza y el chantaje electoral será parte del análisis de los columnistas y articulistas de los medios de comunicación. Al final todo será un caos, no sabremos que es verdad ni cuál la mentira de las afirmaciones, ese es el verdadero objetivo de la persuasión política.

Los ciudadanos seguiremos esperando con ansias el tiempo en que se les deje hablar, no puede ser sólo el día de la elección cuando las urnas nos digan lo que queremos escuchar. La jornada electoral no puede ser sólo el gran día que dejamos nuestra soberanía depositada en quienes nos representan, no puede seguir siendo una democracia procesal, tiene que reinventarse nuestra democracia.

El mensaje de los ciudadanos es claro, no son objetos que se pueden vender al mejor postor, son seres humanos con necesidades a las cuales hay que atender no sólo en tiempos electorales. Es tiempo de sacar los valores y preocuparse de la gente, de no buscar el poder por el poder mismo. Es tiempo de que los ciudadanos hablen y los candidatos escuchen. ¿Qué queremos? ¿Qué propongo para mi ciudad, para mi comunidad, para mi colonia? Necesitamos construir una ciudadanía que hable y diga lo que piense, que se involucren en los problemas de la sociedad y ofrezca oportunidades de desarrollo colectivo no sólo en lo individual.

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