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Pulso Industrial

Friday, 01 December 2017 00:00

La República y las buenas costumbres

Written by  Daniel Valles
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Una república, cualquiera, para que pueda funcionar y ser auténticamente gobernada por la gente, debe de al menos cumplir con dos requisitos fundamentales antes de pretender cumplir con la función y acto de gobierno.

1.- Sobre posición del interés general sobre el propio.

2.- Compromiso con el bien común.

Se requiere un autogobierno enraizado en las personas todas. En los ciudadanos. El que no se da por decreto o por labor legislativa porque no ha existido un proceso previo que involucre cuestiones de la vida privada del Yo. De los individuos que conformarán las ciudades. El proceso surge por:

A.- Reforma Moral.

B.- Emancipación.

C.- Ejemplo Público.

La república cuenta con instituciones de gobierno. Todos lo sabemos, no todos las conocen. Entre ellas hay unas más importantes que otras. También algunas que son vitales para la formación de los valores y principios que provocan una cohesión entre la población.

Las que por su constitución producen ciudadanos responsables. Involucrados en la función de gobierno, que no solo le toca o comprende a la autoridad de gobierno.

Estas instituciones son: La Casa y El Oficio. Las que promueven la socialización entre los habitantes de la república. Pero que al mismo tiempo funcionan como una especie de “resortes” económicos.

Son creadores de buenas costumbres que elevan los niveles de bien común, de responsabilidad, de participación ciudadana, de valores democráticos, de principios éticos, morales y espirituales. Mismos que forjan la personalidad de la persona y son forjadores de carácter. De buenas costumbres. 

La conservación de las ciudades de la república se basa en la Moral. En las buenas costumbres. Éstas no son “ocurrencias” o gustos de lo que común y peyorativamente la gente “liberalia” llama gente conservadora. Para nada.

Tiene que ver con la “paideia” o cultura de un país, de una república. Es lo que da fuerza a la civilidad entre los ciudadanos. Por eso su importancia.

Pero hay algo que se ha pasado por alto en la lucha por eliminar los principios morales y éticos que amenazan el exceso de libertad de “los liberalios” que se tiene en la república. El que estos conceptos morales, las buenas costumbres en las ciudades de la república son las responsables de conservar la excelencia de sus gobernantes. Donde el amor a la patria es el principal y más importante para la sociedad, para las ciudades, para la república.

Estos principios que son lo que romanos y griegos conocían como “mors”. Los que provocan que las personas en las ciudades deseen imitar o seguir a otras hacia el bien común. 

Personas que se convierten en ejemplos públicos positivos. De alta moral y buenas costumbres. De conducta ética que inspira confianza por hacer notar la honestidad y la virtud en el gobernante.

Aspectos escasos en quienes hoy tienen el mando y la autoridad de gobierno en las instituciones de la república. Por lo que el ciudadano hace caso omiso de lo que el gobernante dice o recomienda. De las leyes que se legislan.

Lo que provoca el grado de corrupción y violencia que vivimos en México. Ahí el inicio del Meollo del Asunto.

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