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Wednesday, 04 October 2017 00:00

Gente educada y bonita (dicen) no es corrupta

Written by  Daniel Valles
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Es cierto que la educación coadyuvaría para que los índices de corrupción disminuyeran en el país. La educación es el elemento necesario. Sin embargo el factor educación, al que le llamaré “el qué, no es el problema principal. Ahora, ¿de qué tipo de educación se está hablando? ¿Formal o informal? A eso llamaré: “el cómo.

En México desde siempre se ha educado a las juventudes y a toda persona que quiere educarse. No todas las juventudes han tenido acceso a la educación. Lo que no quiere decir que los ineducados, iletrados o faltos de educación, que son la mayoría hasta hace un par de generaciones sean quienes generan la gran corrupción que vivimos a diario.

Son partícipes, sí. Pero son víctimas de quienes están educados y ocupan las posiciones desde donde se lanza la corrupción a gran escala.

Son quienes coparticipan con ellos en esta actividad. De otro modo estarían de alguna forma en el crimen organizado o ejerciendo otro tipo de corrupción. Como la informal, por ejemplo.

La corrupción a la que los empresarios se están refiriendo es a la que todos vemos y es obvia. A la de los gobiernos. De los partidos políticos. A la de la gente educada. Segmento del cuál los empresarios forman parte.

Es verdad que así como hay funcionarios y gobernantes que no son corruptos, de la misma forma hay empresarios que tampoco lo son. No generalizaré.

Considere por un momento. Es la gente educada la que nos tiene metidos en el pantano de la corrupción en el que estamos. Personas que han asistido a las mejores escuelas, no solo de México sino del mundo. Gente con doctorados y maestrías.

Nombrarlos o citarlos es inútil y sin sentido. Sus nombres y fotografías están en los medios todos los días. Son gobernadores de estados, diputados, senadores, presidentes municipales, regidores, rectores de universidades, curas, periodistas, secretarios y secretarias de estado. Los “mejores hombres y las mejores mujeres”. 

También son los ingenieros y empresarios de todo tipo. Jueces y  magistrados honorables. Amas de casas, padres de familia, feministas, conservadores, “liberalios”, científicos, arquitectos, ingenieros, directoras de escuelas, etcétera. Es la gente bien. “Gente educada, la gente bonita”.

“El qué” o el educar no es la solución final. Sino el “con qué”. Qué tipo de educación es la que se tiene que llevar a los estudiantes de todos los niveles educativos.

Pero, ¿solo a los estudiantes apá? ¿Qué de la gente que ya no irá a los colegios, a las universidades, etc? A esos también hay que educar o re-educar.

Para combatir de manera integral la corrupción que existe entre la gente, entre la población, hay que llegar a toda la población. Se debe transformar una cultura que ha enseñado que quien no tranza no avanza. Un concepto que se llevan en el “ADN” de la psiqué y de la cultura de los mexicanos.

Después de 19-S es difícil que se pretenda ocultar. Tenemos edificios nuevos con tan solo 5 años de haber sido terminados que se cayeron durante el sismo pasado por la mala calidad de los materiales que se usaron para edificarlos. Una escuela, la Rébsamen, que se convirtió en la tumba para los alumnos por el abuso que su directora tuvo al construir pisos encima de los existentes cuando ya no debía.

La corrupción demanda de al menos dos personas para que se dé. La corruptora y la corrompida. Con su acción ambas destruyen, rebajan, pudren, distorsionan, adulteran todo lo que tocan y que es objeto del hecho corrupto. 

La corrupción demanda secrecía, asociación, complicidad. Todo producto de una decisión para satisfacer el ego y los deseos personalísimos de las personas corruptas que se desbordan y son incontrolables.

Nada es más poderoso y fuerte que la voluntad humana. Albert Einstein afirmó que ésta, “la voluntad humana es una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica”. Cuánta razón tenía el científico.

La voluntad por obtener lo deseado de manera pronta, rápida y con el mínimo esfuerzo, es lo que lleva a la persona corrupta a actuar de la forma que lo hacer. De manera corrupta.

Concupiscencia es el nombre de tal pasión desordenada. Entonces, hay que educar a la gente a domar y controlar sus pasiones. Se le llama auto-gobierno o auto-control. Lo que es más difícil de lograr que poner a una persona en la Luna.

Sí es cierto, hay que educar. Sí, en verdad hay que llevar la educación a toda la población, a toda la gente. A estudiantes y no estudiantes. A hombres y mujeres por igual.

El combate a la corrupción es labor de toda la ciudadanía. Sobre todo la que está harta de la corrupción. De la que se ha asqueado ante tanta muestra de ella después del sismo del 19-S.

Mucha de esa gente debe hacer un verdadero acto de arrepentimiento y dejar de ser corrupta en su vida diaria.

Se debe de educar con principios absolutos. Porque son iguales para todos. Es labor de todos. No tan solo del gobierno. 

No es algo que se le ha de exigir a las autoridades, es algo que “la gente bonita y educada” debe de promover y apoyar. Hacer uso de recursos de todo tipo. Sobre todo económicos para que la corrupción se pueda controlar y los índices que nos agobian dejen de hacerlo. ¿Querrán pasar de la exigencia a la cooperación? Ahí El Meollo del Asunto.

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