Friday, 18 June 2021 00:00

El mensaje a don presidente en las urnas

Written by  Daniel Valles
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Daniel Valles. Daniel Valles.
La democracia es la que elige a alguien por medio de votos. La democracia sobre todo la formal, es decir, la electoral, no hace por sí misma más que la de derecha o de izquierda a un régimen, aunque sí más soportable. Escribe Rodrigo Martínez Araujo, en la página 25, de su libro, Derechas y Ultraderechas.

La gente en México votó y decidió el pasado 6 de junio. Y en esta elección una cosa quedó clara: la gente entendió el mensaje y la urgencia de acotar la Cámara Baja, es decir, la de diputados en el Congreso de la Unión. Sin embargo, a los partidos de oposición les faltó y quedaron cortos de su meta y al que está en el poder, le faltó, no refrendó la fuerza que ha tenido.

En los congresos locales, sí mantuvo su hegemonía, con 15 de 17 gubernaturas en disputa. Muy mal resultado para la oposición, muy bueno para el régimen. Sin embargo, el resultado en general es mejor para la oposición y don presidente lo saber y por eso se la ha pasado insultando, ofendiendo y adjetivando a lo que llama, sus adversarios.

El hecho de que una persona no esté de acuerdo con don presidente y su partido, no le convierte de facto en su adversario. Con la connotación de enemigo, apátrida y traidor. En democracia se vale disentir y se espera.

También se espera que un demócrata maduro y serio, tome los resultados de la misma forma, madura. Con una ecuanimidad como cuando andaba de campaña, con la sonrisa de oreja a oreja.

Sin embargo, en el partido del presidente no es así y tampoco don presidente se ha comportado a la altura de un demócrata. Pero lo más grave, es que no se comporta como el presidente de todos los mexicanos que es y que afirma. Sus dichos, hechos y palabras lo demuestran día con día. Y eso se lo han hecho saber en la elección. Lo que no le ha gustado nada a don presidente.

No digiere que la CDMX se haya polarizado como lo ha hecho. El oriente para Morena, el poniente para la oposición. Primera vez en treinta años de gobiernos de la llamada izquierda mexicana. Pero lo más grave, don presidente se ha dado cuenta que ya no tiene el capital político que presumía él y todo su movimiento por los últimos tres años. Los treinta millones de votos. En esta elección las aguas volvieron a su nivel y Morena pierde casi 15 millones de votos en el país.

Eso lo tiene de malas.

Ayer en su perorata de las mañanas dijo: “a los capitalinos los envenenaron con la guerra sucia y por eso “no supieron ni por quién votaron” al hacerlo por el bloque opositor. Con todo respeto nuestros adversarios están muy menguados, no tienen personas con prestigio, gente honesta, íntegra, no tienen gente que le tenga amor al pueblo. Vean quiénes ganaron aquí con la alianza conservadora, la gente ni siquiera supo por quién votó, son impresentables, fue el coraje”, aseguró.

Estas son las declaraciones de un candidato o de un dirigente de partido perdedor, que está “ardido” por la derrota. No son las declaraciones de un presidente que se dice demócrata. Más bien detallan a un cuasi dictador que no se salió con la suya y tiene que esconder la evidencia de la derrota a sus seguidores t aparentar, a todas luces, que sigue siendo fuerte. Y lo es, sólo que también es un mal perdedor.

La cosa no ha parado ahí. Arremete contra los medios de comunicación y contra personas como quien habla que no estamos de acuerdo con su forma de dirigir el país. Nos acusa de hacer una guerra sucia, la que no existe y no es tal, al menos en cuanto a este opinador se refiere.

El presentar las evidencias y los hechos, las quejas, las protestas en contra del régimen de don presidente, no es guerra sucia, sino sólo hacer la labor que hemos hecho por tantos años. Y en lo particular, siempre hemos señalado lo mismo, al gobernante en turno.

Se reconoce el acierto, se señala la evidente falla y más, el dislate.

Se ha fallado en suplir medicamentos a niños con cáncer. Eso es evidente para todos. Y más para los padres y madres de estos pequeños que desde que llegó don presidente y sus equiperos al gobierno, no cuentan con las quimioterapias para sus enfermos. Han tenido que cerrar el acceso al AICM, para ver si así les hacen caso.

Don presidente dice que no es cierto, que él tiene otros datos. Y tal vez los tenga, pero son falsos y por eso dice lo que dice como lo dice. Han fallado en eso y en el manejo de la pandemia, con sus más de 230 mil muertos y una persona al frente que no ha sabido imponer el criterio medico ante el político y, sobre todo, ante su jefe.

¿En cuanto al manejo de la corrupción? Vamos muy bien, pero en el discurso de don presidente. Porque los indicadores internacionales muestran todo lo contrario. Antier, en mi comentario le presenté el más reciente, el Índice de Capacidad para Combatir la Corrupción. Donde México tiene 4 puntos buenos de 10 posibles y ocupa el antepenúltimo lugar en América Latina

¿Y aciertos? Sigo en espera de alguno que valga la pena. A no ser de los dineros que les dan a las personas que ni estudian, ni trabajan o que tienen tanta o más edad que don presidente, bueno, no se sabe de algo que realmente valga la pena. A ver si este año termina con alguna buena.

Don presidente está molesto, enojado y se excede en insultos. Se sabe que maneja un doble discurso. Para la gente que le apoya, que son millones, pero para la gente que mueve el país, maneja otro, en privado. Ese es un exceso que le ha pasado factura a don presidente. Y esto es peligroso.

Los excesos generan desastres. En la democracia se puede hacer cualquier cosa, pero no se debe hacer cualquier cosa. Porque entonces, se puede provocar alguna situación tan grave, que no tenga remedio. Ahí, El Meollo del Asunto.

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