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Pulso Industrial

Thursday, 22 February 2018 00:00

Democracia inducida III

Written by  Raúl Ruiz
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El sistema político mexicano entra en franco estado de putrefacción.

La clase política en su intención por mantenerse en el poder y controlar a la sociedad, utiliza todo para inducir la voluntad electoral en favor de sus postulantes.

Pero lo más penoso, es que antes de oxigenar sus órganos políticos, postulan sus reliquias más estimables… pero baratas y poco meritorias para los tiempos de hoy. O cuadros aparentemente frescos, con ideas arcaicas.

En esta era posmoderna donde impera el conocimiento electrónico y el mundo vibra en espasmos por el crecimiento de una dimensión llamada inteligencia artificial, la democracia mexicana entra en un capítulo donde el conocimiento per sé es un tema tabú.

Desde el origen de la humanidad, los hombres del poder, se han propuesto sumergir a las sociedades que gobiernan en la ignorancia profunda. De este modo, se enriquecen y conforman lo que hoy conocemos como la oligarquía; o sea el círculo de los súper poderosos que medran con el hambre y la pobreza de la gente.

Hubo un tiempo, por allá a finales de los setentas en el que supuestamente entrábamos a una era maravillosa donde los mexicanos en cosa de nada, estaríamos compitiendo con los países del primer mundo, pues era cosa nomás de alinear las cosas chuecas que se iban arrumbando con el tiempo.

A esa época le llamamos TRANCISIÓN A LA DEMOCRACIA.

El 19 de diciembre de 1977 fue votada en la cámara de diputados, la LOPPE (Ley de organizaciones políticas y procesos electorales). Su concepción, elaboración, negociación, discusión y aprobación marcan el inicio de la “transición democrática” en nuestro país. ¡Hace 40 años!

Era el intento de modernizar al país bajo el modelo sueco de trasladar de manera ordenada y pacífica el poder presidencial todopoderoso, a la independencia de poderes como lo marca la constitución política mexicana.

Desde entonces se hablaba ya de una repulsa nacional hacia el PRI y la manera de contener la furia de lo que llamaban “el México Bronco”, era darle oficialidad a lo que conocemos como el uso político del ATOLE CON EL DEDO.

¿Y en qué quedó este rollo? ¿Concluyó ya la transición? ¿Vivimos a plenitud la democracia?

Arrancamos 2018 y francamente no vemos que esto haya ocurrido. Es más, en México nos hemos sumergido todavía más en el autoritarismo, la injusticia y la inequidad.

Se supone que la transición concluye cuando “…ningún grupo político significativo intenta seriamente derribar el régimen democrático o promover la violencia doméstica o internacional para separarse del Estado.

Termina cuando las actitudes políticas se convierten en The only game on town. Cuando incluso frente a crisis políticas y económicas severas, la abrumadora mayoría de la población, decide cualquier cambio político, utilizando los procedimientos democráticos sin trampas, trucos, o simulaciones”.

Hoy, hasta el INE, se presta para secuestrar la democracia.

¿Qué necesitamos?

Una generación de políticos sensibles, con visión, y comprometidos a luchar por estos derroteros que parecen más bien utopías imposibles de alcanzar.

Busquémoslos.

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