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Pulso Industrial

Thursday, 14 December 2017 00:00

Azuloso Requiescat

Written by  Raúl Ruiz
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Pienso igual que Jesús Silva Herzog Márquez. Desaparece el PAN del escenario nacional. Y en Chihuahua a punto de sucumbir a través del suicidio asistido.

A los panistas no les quedan fuerzas para reanimar su pasado democrático.

Pragmaticos y "externos" han tomado por asalto el control interno de Acción Nacional, y comenzará el acto de demolición desde el momento en que se registre el primer aspirante no panista a cualquier cargo de elección popular.

En el plano nacional, Ricardo Anaya lleno de ambición, y sin duda con mucha astucia, ha aniquilado a su partido para quedarse con la candidatura presidencial.

En diferentes ocasiones he dicho que en su evolución, el PAN ha mimetizado tanto con su Némesis que se ha transformado casi en su clon.

Ante una militancia magnánima, tibia y confiada, Ricardo Anaya se hizo del control absoluto de Acción Nacional. Supo aprovechar los enconos y resentimientos de los aspirantes y canceló cualquier posibilidad de debate interno.

En la construcción del Frente Amplio Opositor que luego cambiaría de nombre dos veces más hasta llegar a lo que finalmente conocemos como la alianza: POR MÉXICO AL FRENTE, consiguió el apoyo de aliados externos, suspendió los derechos de los militantes, proscribió la competencia interna, arrinconó a los adversarios, y finalmente se hizo a sí mismo, candidato.

Para cualquier estudioso de la política, el caso es más que obvio; hemos visto la creación, y desarrollo de una micro dictadura partidista bajo la opresión de un monarca que llevó al PAN a la conducción de un régimen de excepción que concentró todo el poder en su persona, negando los derechos ordinarios de los militantes panistas.

Y hoy vemos en este emblemático organismo político, la autoproclamación de su candidato a la presidencia.

Y aunque en su discurso evoca cínicamente la palabra democracia, nunca se atrevió a practicarla. Era mucho riesgo ponerla en juego.

Dice Jesús Silva-Herzog Márquez:

“Lo que ha pasado en Acción Nacional es una desgracia histórica. No es solamente una desgracia para los panistas sino para el país”.

Y culpa a sus militantes por no dar la pelea en defensa de su partido, por dejar que mancillaran sus reglas, sus ideas y sobre todo, por su tradición democrática.

“Abandonaron con facilidad el barco y dejaron al ambicioso el campo libre.” Señaló.

Y es que antes del secuestro de Anaya, el PAN era uno de los pocos territorios del debate intenso, público y, en general razonado.

Ya no existe este partido, dejó de existir.

Y en Chihuahua, observamos un “suicidio asistido”, con los mismos resultados.

El PAN en esta entidad está en fase terminal y su gobernador, será quien le proporcione los bártulos mortales para que pueda “descansar” en paz.

Javier Corral, se solaza de ser artífice constructor del modelo de amarre entre fuerzas de idearios aparentemente incompatibles y pondrá en práctica el mismo patrón para la elección de candidatos en el PAN chihuahuense.

“No ejerceré el veto a nadie,” ha dicho.

Pero también ha dicho que sugerirá, “perfiles competitivos, liderazgos frescos…” y que su partido “volteará hacia afuera, porque hacia dentro, sólo nos vemos el ombligo”.

Este ejercicio de sepultar la militancia panista para entregarla a un externo… en el caso de Ciudad Juárez, a una eterna (Alejandra de la Vega), le dará sin temor a equivocarse, “los santos óleos” al casi difunto, PAN en la frontera.

Y los panistas juarenses, como el resto de la tibia militancia blanquiazul, pasmados por el secuestro de su órgano político, llorarán la pérdida.

Merecido lo tienen.

A menos, claro, que la insurgencia aflore, pero eso, jamás lo verán sus ojos.

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