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Pulso Industrial

Thursday, 19 October 2017 00:00

Cultura del Silencio: Criticar o no Criticar (Constructivamente)

Written by  Julián Federico González Herrell
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Cuando hablamos de criticar, en lo general sabemos que hay dos tipos de críticas; la crítica sana/constructiva y la crítica personal o de ataque, la cual no contiene hechos sino son meras opiniones. Regularmente el recibir cualquiera de los dos tipos de críticas nos incomoda y reflexionamos si realmente queremos ser criticados positiva o negativamente, no obstante, de que hayamos solicitado ser criticados.

Que se nos critique es doloroso, pero es necesario. En este contexto, W. Somerset Maugham, dice y traduzco: “La gente te pide críticas, pero solo quieren elogio” 1. La crítica da la retroalimentación necesaria y alerta a cambiar el rumbo cuando éste se ha perdido y se debe recobrar el balance. Esto es como en el caso de la complejidad en las relaciones sociales o interinstitucionales en donde nos es difícil saber cuándo se ha perdido el balance.

Al respecto el estadista Winston Curchill dijo, y traduzco “La critica pueda no ser aceptable, pero es necesaria. Satisface la misma función como el dolor en el cuerpo humano, llama a la atención la falta de salud en el estado de las cosas.." 2.

Así pues, tenemos que hay personas que son más vulnerables a las críticas que otras.

Y las personas más vulnerables en nuestro entorno político estatal, vienen a ser precisamente los gobernantes de todos los niveles. Cuando son criticados, estoscsacan milcy una excusas o sacan un discurso demagógico para eximirse de su ineptitud, de succorrupción o de su irresponsabilidad. Lo más grotesco en todo este drama es el hecho decque aparte de que los más allegados colaboradores no tienen lo que se toma para decirlesca los gobernantes cuando están mal, son en su gran mayoría las comunidades decabogados independientes y los colegiados, los que por razones de diversa índole (principalmente razones culturales) se inclinan en señal de reverencia aceptando todo lo que los gobernantes hacen o dejan de hacer, dentro o no del marco jurídico, ético o moral.

  1. W. SOMERSET MAUGHAM, OF HUMAN BONDAGE 241 (PENGUIN BOOKS 1992) (1915). Accesado Octubre 20, 2014 en https://www.goodreads.com/work/quotes/2547187-of-human-bondage
  2. NEW STATEMENT INTERVIEW, 7 January 1939]”. Accesado Octubre 20, 2014 en http://www.goodreads.com/quotes/17109-criticism-maynot-be-agreeable-but-it-is-necessary-it

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El resultado de dicha deferencia hacia estas personas que llegan a ocupar puestos en el ejercicio del poder, es predecible. Cuando andan en campaña pareciese que asumen sus roles con dedicación y humildad. La dedicación puede que perdure algún tiempo; la humildad con seguridad se esfuma con años de implacable adulación.

Trate a alguien como omnisciente por un largo tiempo, y vera que se lo llega a creer. Estas personas sintiéndose omniscientes se tornan viles, perversas, maquiavélicas, mentirosas, superiores a los demás, corruptas y amorales. Ésta es una enfermedad que se llama “megalomanía” y la cual parece ser auspiciada por las comunidades jurídicas, colegiadas estas o no.

Este ensayo no trata de la enfermedad de la megalomanía, sin embargo, la megalomanía es un fenómeno universal y me preocupa algo que es muy peculiar que sucede en Ciudad Juárez dentro del ámbito de la comunidad de abogados.

Esto es, invariablemente una mayoría de abogados, individualmente o Barristas y Barras y Colegios de Abogados no hacen críticas a los entes de poder a lo largo y ancho del Estado de Chihuahua. Contrario sensu, a la primera oportunidad, ya sea por invitación o por motu propio, estos conglomerados de operarios del derecho se desbordan en adulaciones y elogios que en la mayoría de los casos son sin merito alguno para quienes los reciben (Gobernador, Presidentes Municipales, Legisladores, Asesores de primer nivel dentro de la estructura gubernamental, Rectores de Universidades públicas, etc., etc.).

¿Pero por qué sucede esto? Mi tesis sostiene que es en virtud de varios aspectos de orden cultural (legal, política, de la conveniencia, de la corrupción, de falta de integridad, falta de ética, falta de moralidad) que no permite a la generalidad de los abogados criticar a las instituciones gubernamentales, instituciones de educación pública, e incluso a los entes del poder judicial. Siempre que surgen problemas emanados de las anteriores instrumentalidades del gobierno, no parece haber una especie de alerta mediante la cual los abogados envíen un mensaje unísono de crítica y de acciones materiales que influyan para lograr los cambios requeridos a favor de los ciudadanos.

No obstante cuan serios sean los problemas no vemos comités ad-hoc de Barras y Colegios de abogados, o simplemente abogados que tomen el toro por los cuernos, hagan critica y ruido y así envíen un mensaje claro de que los paladines del derecho no toleraran las injusticias, no toleraran la corrupción, la falta de ética y el mal gobierno. A pero eso sí, para adular, lisonjear y hasta para conferir preseas a quienes menos las merecen, ahí en primera filacestán ciertos abogados y ciertas barras y colegios del gremio.

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En ocasiones he llegado a pensar que las barreras culturales e idiosincrasias en nuestro sistema cultural, como las conocemos en el presente, pueden ser reformadas para dar paso a renovadas mentalidades que provocarían que como ciudadanos fuésemos íntegros en el dar y en el pedir, o sea, en el cumplir y hacer cumplir con los deberes y obligaciones impuestos a cada uno de nosotros. Pero por desgracia veo la apatía generalizada, veo el voltear la cabeza al lado opuesto para no ver las incongruencias e irracionalidades de las instrumentalidades del gobierno, las cuales tienen (a algunos) sometidos y reprimidos para hacer críticas, propuestas de cambio e incluso el poder sostener un dialogo espontaneo, cándido y abierto.

La generalidad de los operarios del derecho al presente (excepciones hechas), sufren de un marco mental que deja mucho que desear-un esquema mental que tolera la injusticia, la opresión, la mediocridad de los gobernantes y de todos aquellos que incrustados en los gobiernos, marcan la pauta a seguir por el ciudadano común. Este conglomerado de operarios del derecho se vanagloria así mismo y dice tener ideales, pero ignora por completo la hipocresía que lo invade a su alredededor. Tienen miedo del cambio y a lo que pudiera significar el criticar sanamente.

Por lo tanto, con cierta frustración, algunos de nosotros recurrimos a las arengas, a los llamados, a los foros en donde se nos escucha, a los medios de comunicación, a las redes sociales y a todo cuanto nos pueda ser útil, a efecto de concientizar a todos nuestros colegas para que salgamos de las penumbras y contribuyamos a efectuar un cambio mediante critica-análisis y propuestas.

Es por todo lo anteriormente comentado que, si los operarios del derecho no hacemos otra cosa y fallamos en otros aspectos, debemos despertar a los demás colegas a las realidades de nuestro entorno y ya asociados o colegiados, no debemos convertirnos en organismos de confort y complacientes a lo que está mal. Al contrario, debemos pugnar por ser en todo momento creativos, inquisitivos, críticos y sobre todo constructivos.

Del Autor

JULIAN FEDERICO GONZALEZ HERRELL, Abogado Postulante, Licenciado en Derecho por la UACJ,

Maestría en Derecho Fiscal por la misma institución. Maestría en Administración por la UACH.

Presente, aspirante al grado de Doctor en Administración por la UACH.

Presente, aspirante al grado de Doctor en Derecho por la UNAM.

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